Cristina Jorge, en declaraciones a la agencia de noticias Lusa, afirma que, de un total de 948 trasplantes realizados en el país en 2025, 70 fueron trasplantes de corazón y 90, de pulmón, una cifra récord que demostró que «fue un buen año» en lo que respecta a los trasplantes, pero también en cuanto a la obtención de órganos.

Con motivo del Día Nacional de la Donación y el Trasplante de Órganos, que se celebra hoy, la doctora señaló que el año pasado hubo 370 donantes y se obtuvieron 877 órganos de donantes fallecidos, una cifra que sigue siendo insuficiente para satisfacer las necesidades de los pacientes en listas de espera de trasplante en diversas áreas.

«En los últimos años, las cifras han sido elevadas, pero siguen sin cubrir todas las necesidades», destacó el presidente de la SPT, poniendo como ejemplo los trasplantes de riñón, los más realizados en Portugal, pero cuya lista de espera ha oscilado entre 1.800 y 1.900 pacientes en los últimos años.

En 2025, se realizaron en Portugal un total de 525 trasplantes renales, de los cuales 88 procedían de donantes vivos, lo que también supuso el mayor número jamás registrado de trasplantes renales de donantes vivos en Portugal, según señaló Cristina Jorge, quien reconoció que «el principal cuello de botella» es la falta de órganos para satisfacer las necesidades de todos los pacientes que requieren un trasplante.

La presidenta de la SPT subrayó que el trasplante también conlleva un proceso logístico de transporte que requiere la colaboración entre diversas entidades, como el INEM, la Fuerza Aérea y las fuerzas de seguridad, y que comienza con la identificación de un posible donante.

«Existe una red en la que todos trabajan con un mismo objetivo», destacó la doctora, añadiendo que los resultados obtenidos en este ámbito se deben también a «la valentía y la resiliencia» de los profesionales sanitarios sobre el terreno, sobre todo porque se trata de pacientes muy complejos desde el punto de vista del seguimiento médico.

La presidenta de la SPT también advirtió de que muchos pacientes siguen siendo atendidos en los centros sanitarios donde se les realizó el trasplante, lo que a veces les obliga a recorrer largas distancias solo para someterse a un análisis o una exploración médica específicos.

«Sería mucho más fácil si el seguimiento de los pacientes pudiera descentralizarse», lo que permitiría realizar las pruebas cerca de sus lugares de residencia, tanto en el sector público como en el privado, argumentó Cristina Jorge, quien reconoció que formar a los profesionales de los hospitales más periféricos para este fin «es exigente y requiere mucho tiempo».

Como uno de los principales retos en este ámbito, la presidenta de la SPT destacó la necesidad de mejorar la calidad de los órganos tras su extracción, un objetivo que puede alcanzarse mediante las innovaciones tecnológicas existentes, lo que permitiría que órganos que antes se descartaban resultaran aptos para el trasplante.