El encuentro tuvo lugar durante una excursión para avistar delfines organizada por la empresa Ocean Adventures; las imágenes grabadas por la tripulación no tardaron en hacerse virales en las redes sociales.

La tripulación informó de que, momentos antes de que apareciera el depredador, los delfines que solían acompañar a la embarcación mostraron un comportamiento inusual, alejándose repentinamente de la zona. Poco después de este movimiento, una gran aleta emergió cerca de la proa.

Aunque la especie no se ha confirmado oficialmente, los implicados reconocieron la posibilidad de que se tratara de un gran tiburón blanco, dadas las características observadas, como el tamaño del animal y el tono blanquecino de su vientre. Se notificó debidamente el incidente a las autoridades marítimas competentes.

Este suceso concuerda con las conclusiones de un reciente estudio científico internacional, en el que participaron expertos portugueses, que destaca los cambios en la distribución geográfica de los tiburones blancos provocados por el cambio climático y el consiguiente calentamiento de los océanos.

Al tratarse de animales mesotérmicos capaces de retener el calor interno, estos ejemplares buscan aguas más frías para regular su temperatura corporal. Si bien estos avistamientos siguen siendo poco frecuentes a lo largo de la costa portuguesa, los expertos aclaran que la presencia ocasional de estos animales en el mar no supone ningún riesgo para la seguridad de los bañistas.