Un trabajador que gana 30 000 Nu aporta tan solo 300 Nu al mes, lo que basta para proporcionar cuatro dosis de una vacuna que protege a los recién nacidos contra cinco enfermedades potencialmente mortales. Esta contribución, introducida a través del Fondo Fiduciario de Salud de Bután, la abonan tanto los empleados del sector público como los del privado.


Junto con los rendimientos de las inversiones y las donaciones, ayuda a financiar medicamentos y vacunas esenciales, lo que refuerza la sostenibilidad del sistema sanitario universal de Bután y reduce al mismo tiempo la dependencia de la financiación externa. Este programa respalda el sistema sanitario del país a largo plazo.