El problema surgió después de que la AIMA decidiera descentralizar las citas para reducir la presión sobre los servicios de Lisboa y Oporto.

Sin embargo, tal y como informa el Jornal de Notícias, las citas se están asignando en función de la disponibilidad y no del lugar de residencia de los solicitantes, lo que obliga a algunas personas a recorrer largas distancias.

Sistema descentralizado

Uno de los casos es el de un inmigrante que vive en Almada y al que le dieron una cita en Carregal do Sal, en el distrito de Viseu.

Tras viajar hasta Coimbra, el solicitante se encontró con que no había opciones viables de transporte público para completar el trayecto.

Ante la posibilidad de perder la cita y, potencialmente, retrasar su proceso de inmigración, el solicitante pagó, según se informa, 300 € por un coche privado para llegar a su destino.

El sistema descentralizado ha contribuido a aliviar la demanda de los servicios de la AIMA en Lisboa y Oporto, pero también ha dado lugar a que los solicitantes reciban respuestas diferentes en función del lugar en el que se celebren sus citas.

El periódico también informa del caso de una pareja a la que se le asignaron tres citas distintas en diferentes lugares para el mismo trámite, lo que se suma a las dificultades a las que se enfrentan las personas que ya tienen que lidiar con el sistema de inmigración de Portugal.

Dado que las citas se asignan en función de la disponibilidad y no de la proximidad al domicilio de los solicitantes, algunos inmigrantes se ven obligados a asumir gastos de desplazamiento considerables y a pasar horas viajando para acudir a citas que pueden durar tan solo unos minutos.