A través del programa E-Lar se destinaron más de 66 millones de euros para ayudar a los hogares a sustituir los aparatos de gas por alternativas eléctricas más eficientes. Sin embargo, solo 23,7 millones de euros, es decir, alrededor del 35 % de la financiación, se destinaron a los hogares beneficiarios de la tarifa social de energía de Portugal.

El resto de hogares recibió aproximadamente 42,2 millones de euros.

El programa, financiado a través del Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR) de Portugal, se puso en marcha para animar a los hogares a sustituir equipos como cocinas, hornos y calentadores de agua de gas por alternativas eléctricas.

Según las cifras publicadas por el Jornal de Notícias e Idealista, se emitieron 52 940 vales a lo largo de las dos fases del programa. De estos, 16 203 se destinaron a beneficiarios de la tarifa social de energía, frente a los 36 737 emitidos a otros consumidores.

La primera fase del programa preveía una distribución más equilibrada de los fondos entre ambos grupos, pero permitía transferir el dinero no utilizado cuando la demanda en una de las categorías era menor.

Miles de solicitudes rechazadas

No obstante, la demanda del programa E-Lar fue considerable.

Se registraron un total de 83 819 solicitudes, pero 39 590 fueron rechazadas o no se completaron.

Casi 20 000 solicitudes no pasaron de la fase inicial de manifestación de interés. Al mismo tiempo, otras 7 473 solicitudes fueron rechazadas debido a cuestiones como irregularidades en la situación fiscal o de la Seguridad Social, o problemas con el código del punto de suministro eléctrico de la vivienda.

Las ayudas variaban en función del electrodoméstico y de las circunstancias del solicitante. En el marco del programa, se ofrecía ayuda para placas eléctricas, hornos y calentadores de agua, así como para algunos gastos asociados a la instalación y la retirada.

La primera fase se inauguró el 30 de septiembre de 2025 y tuvo tal acogida que su dotación de 30 millones de euros se agotó en seis días, tras presentarse unas 40 000 solicitudes.

Posteriormente, el Fundo Ambiental reconoció que la envergadura del programa ejerció una presión considerable sobre los proveedores participantes. Los retrasos en la entrega y la instalación provocaron que caducara un número significativo de vales, lo que llevó a las autoridades a ampliar el plazo de que disponían los proveedores para completar las instalaciones de 45 a 90 días laborables.

En diciembre se abrió una segunda fase con financiación adicional. Se cerró a nuevas solicitudes el 24 de marzo de 2026, durante las negociaciones sobre el PRR de Portugal. Sin embargo, el programa sigue en fase de ejecución, y los proveedores participantes tienen hasta el 30 de noviembre para presentar solicitudes de pago.

Las cifras plantean dudas sobre la facilidad con la que los hogares que se enfrentan a las mayores dificultades económicas pueden acceder a los programas destinados a combatir la pobreza energética, incluso cuando se dispone de una financiación considerable.

La ministra de Medio Ambiente y Energía, Maria da Graça Carvalho, ha indicado que el modelo podría ampliarse en el futuro para incluir otras tecnologías, como los paneles solares. Se espera recibir más apoyo a partir de 2027 a través del Fondo Social por el Clima de la UE.