La empresa ha instalado alrededor de 800 radares en todo el mundo, incluidos sistemas que protegen grandes eventos deportivos internacionales, como los Juegos Olímpicos de París. También está aumentando la demanda por parte de aeropuertos, instalaciones energéticas y operadores que buscan reforzar la seguridad de las infraestructuras críticas.

Robin Radar se especializa en sistemas capaces de detectar drones pequeños que vuelan a baja altura y que pueden resultar difíciles de rastrear. Actualmente, alrededor de 300 de sus radares están instalados en Ucrania, mientras que otros operan en Oriente Medio y Estados Unidos.

Las nuevas instalaciones de Delft reflejan la creciente demanda internacional de tecnología de detección de drones en aplicaciones militares, de infraestructuras y de seguridad pública.

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