Conocidos como los «diamantes de los Pirineos», estos minerales han quedado al descubierto a medida que bajan los niveles del agua. Sin embargo, el creciente interés entre los coleccionistas ha suscitado preocupaciones medioambientales, y los ecologistas advierten de que su extracción podría dañar las formaciones geológicas y alterar el lecho del río.

A pesar de su nombre, los cristales no son diamantes, sino calcita transparente, un mineral compuesto principalmente por carbonato cálcico. Se forman en el interior de geodas incrustadas en una roca sedimentaria conocida como poudingue.

Alain Le Jeanne, fundador del grupo conservacionista local Citoyens du Gave, denunció en septiembre una intensa actividad de extracción cerca de Pau. Los coleccionistas a veces rompen las formaciones rocosas para recuperar los ejemplares, lo que podría causar daños geológicos permanentes. Estos cristales se conocen desde hace décadas, pero los niveles inusualmente bajos del río han facilitado su acceso.

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