Esta es una de las conclusiones de un estudio de Greenpeace sobre el tema, que afirma que los vuelos de bajo coste son hasta 26 veces más baratos que los viajes en tren, "alimentando la injusticia climática y exponiendo el sistema de viajes roto de Europa".
El estudio analiza 142 rutas en 31 países europeos y concluye que los vuelos son predominantemente más baratos que los viajes en tren en el 54% de las 109 rutas ferroviarias transfronterizas analizadas, dominadas por las aerolíneas de bajo coste "a través de precios injustos."
Según un comunicado de Greenpeace, esta situación "no se debe a la eficiencia [comercial], sino a la inacción política que permite a las compañías aéreas socavar el transporte ferroviario a expensas del planeta".
Greenpeace cree que existe "un sistema fiscal en Europa que premia los vuelos baratos que perjudican el clima".
El informe afirma que las aerolíneas de bajo coste, como Ryanair, Wizz Air, Vueling y easyJet, "dominan los cielos europeos", con precios de los billetes a menudo inferiores a las tasas aeroportuarias y de billetes.
"Estos precios sólo existen gracias a la exención de impuestos sobre el combustible de aviación y a que los billetes aéreos internacionales están exentos de IVA. En cambio, los operadores ferroviarios suelen pagar íntegramente el IVA, [soportando] los crecientes costes energéticos y las elevadas tarifas de acceso al ferrocarril", subraya.
Greenpeace descubrió que, en el 54% de las rutas transfronterizas, volar era más barato al menos seis de cada nueve días. Se comprobaron las tarifas de nueve días distintos para cada ruta, en diferentes periodos de reserva.
Portugal
En Portugal sólo se analizaron cuatro rutas, dos de ellas nacionales. De las dos rutas que conectan Portugal y España, Lisboa-Madrid resultó ser predominantemente más barata en tren que en avión, mientras que la otra, Oporto-Madrid, fue predominantemente más cara en tren. En 2023, esta ruta era siempre más cara en tren, y la situación ha mejorado ligeramente desde entonces, destaca el informe.
Mientras tanto, señala Greenpeace, el tren era siempre o casi siempre más barato en sólo 29 (39%) de las rutas transfronterizas, muchas de ellas en Europa Central y Oriental, especialmente en los países bálticos y Polonia. En Francia, España y el Reino Unido, los trenes eran más caros que los vuelos hasta en el 95% de las rutas transfronterizas.
Viajar en tren puede costar hasta 26 veces más que en avión, como muestra el ejemplo más extremo hallado por Greenpeace: de Barcelona a Londres cuesta 14,99 libras (unos 17 euros) en avión, frente a 389 euros en tren.









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