La zona de 200.000 km², gestionada con el gobierno regional de Madeira, pretende preservar la biodiversidad, reforzar la pesca sostenible e impulsar la economía azul de la isla a través del turismo, la investigación y la protección del medio ambiente.
Portugal está a punto de alcanzar su objetivo de proteger el 30% del territorio marino nacional en 2026, cuatro años antes que el objetivo mundial, gracias a la creación prevista de la Reserva Natural Marina Madeira-Tore y Gorringe Bank. La iniciativa pone de relieve el creciente papel de Madeira en la estrategia medioambiental y marítima del país.
Abarcando unos 200.000 kilómetros cuadrados entre el cabo de San Vicente y el archipiélago de Madeira, la nueva reserva será una de las mayores zonas marinas protegidas de Europa. Los trabajos preparatorios, llevados a cabo conjuntamente por el Gobierno nacional y el Gobierno regional de Madeira, deberán haber concluido en diciembre de 2025, lo que allanará el camino para la designación formal el año siguiente.
Según la ministra de Medio Ambiente y Energía, Maria da Graça Carvalho, la reserva representa un gran paso hacia la preservación ecológica y la pesca sostenible. "Se trata de verdaderos viveros de vida marina", declaró, señalando que la protección ayudará a restaurar la biodiversidad al tiempo que garantizará la sostenibilidad de la pesca a largo plazo.
Más allá de la conservación, se espera que el proyecto impulse la economía azul de Madeira, ampliando las oportunidades del turismo náutico, el buceo y la investigación científica. El Secretario de Estado de Pesca y Mar, Salvador Malheiro, subrayó que esta inversión en protección marina reforzará el PIB marítimo de Portugal, que actualmente representa el 5% del total nacional.
Una vez alcanzado el objetivo del 30%, Portugal prevé aumentar al 10% la proporción de zonas totalmente protegidas, aunque actualmente sólo entre el 2% y el 3% entran en esa categoría.
La inclusión de Madeira en esta iniciativa subraya su posición marítima estratégica y su valor ecológico. Como centro neurálgico entre Europa y el Atlántico, el archipiélago está llamado a desempeñar un papel destacado en el compromiso de Portugal con la conservación de los océanos, la pesca sostenible y la resiliencia climática, impulsando la visión del país de un futuro atlántico más limpio y sostenible.







