El partido argumenta que se ha vuelto demasiado compleja de interpretar, y que la libertad de expresión debe tener prioridad. La ley sueca sobre incitación al odio protege a los grupos minoritarios desde 1948, y la nueva propuesta ha surgido en medio del debate en Suecia sobre la inmigración y las políticas identitarias.


La legislación sueca sobre incitación al odio prohíbe amenazar o despreciar a grupos por motivos de raza, color, origen nacional, etnia, religión u orientación sexual. La ley ha suscitado repetidos debates para equilibrar la libertad de expresión con la protección de las minorías.