Los datos de las pruebas muestran que el buque reduce las emisiones de dióxido de carbono en un 94% en comparación con los transbordadores diésel. Las autoridades afirman que el proyecto podría suponer un cambio de paradigma en el modo en que las ciudades utilizan las vías navegables para el transporte público.
Créditos: AP;
Estocolmo, construida en 14 islas, está naturalmente adaptada al transporte por agua, pero los transbordadores diésel generan actualmente casi la mitad de las emisiones del transporte público de la región. El sistema de hidroala eleva el barco por encima del agua, reduciendo la resistencia y permitiendo mayores velocidades y un menor consumo de energía sólo con la batería. El transbordador crea olas mucho más pequeñas y niveles de ruido más bajos que los buques convencionales, lo que reduce la erosión de la costa y mejora la comodidad de los pasajeros. Las autoridades estudian ampliar el servicio a más rutas tras el éxito del piloto.






