"Cuanto mayor es el nivel de soledad, mayor es el uso de recursos sanitarios", es la conclusión resultante de un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oporto(FMUP).
Un estudio divulgado hoy por la FMUP a la agencia de noticias Lusa indica que los adultos mayores que experimentan soledad severa tienden a utilizar más servicios sanitarios. Según la investigación, estas personas tienen más consultas, más visitas a urgencias y un mayor uso de medicamentos.
Titulado "Loneliness as a Determinant of Healthcare Service Use Among the Elderly" y publicado en European Geriatric Medicine, el estudio encuestó a más de 300 ancianos residentes en la región del Bajo Alentejo (distrito de Beja).
Se trata de "una región predominantemente rural, envejecida y socialmente vulnerable", explicó la FMUP (Facultad de Medicina de la Universidad de Oporto), señalando que los resultados muestran que "más de la mitad de los participantes informaron de soledad leve y alrededor del 15% presentaron niveles de soledad grave".
"La soledad severa se asoció con una media de casi siete medicamentos al día, unas seis consultas anuales en atención primaria y dos visitas a urgencias, cifras sustancialmente superiores a las observadas en los participantes sin soledad", añadió Paulo Santos, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oporto y uno de los autores del estudio.
La soledad, se puede leer, "emerge como un determinante clínico que aumenta la demanda de atención médica, no debido al empeoramiento de la enfermedad, sino frecuentemente como una forma de compensar la ausencia de relaciones sociales, con impactos humanos y económicos potencialmente significativos".
Según los investigadores, "la no identificación de la soledad como cualquier otro factor de riesgo contribuye a la medicalización del sufrimiento social y a respuestas sanitarias menos adecuadas a las necesidades reales de las personas mayores".
Por ello, "se necesitan cambios estructurales en la forma de reconocer y tratar la soledad", y es necesario reforzar "la inversión en transporte, espacios públicos, programas comunitarios y estrategias de envejecimiento activo."
"La soledad es prevenible, identificable y tiene un tratamiento adecuado", recuerdan los autores del estudio, en el que han colaborado las doctoras e investigadoras Ângela Mira y Cristina Galvão, de la Unidad Local de Salud del Bajo Alentejo (ULSBA), que abarca 13 de los 14 municipios del distrito de Beja.
Integrar el cribado sistemático de la soledad en la atención sanitaria e implantar modelos de prescripción social, como actividades comunitarias, programas intergeneracionales o grupos de barrio, son dos medidas citadas por los investigadores en el estudio como "una respuesta eficaz alineada con la evidencia internacional".
"La soledad afecta negativamente a la salud de los mayores y ejerce más presión sobre el sistema sanitario. La solución no puede ser recetar más pastillas, sino reforzar ese sentimiento de comunidad", argumenta Paulo Santos.






