La ciudad introdujo canales y sistemas de desvío para traer agua de las regiones meridionales, más húmedas. Las autoridades aumentaron el uso de agua regenerada con fines medioambientales y de reposición de agua, y se impusieron restricciones al bombeo de aguas subterráneas, sobre todo para uso industrial.

Los niveles de agua subterránea en acuíferos superficiales y profundos han empezado a recuperarse, y los manantiales que antes se habían secado han vuelto a fluir. La productividad agrícola de la región se ha mantenido a pesar de la reducción del uso de las aguas subterráneas.