El célebre actor estadounidense Harry Lennix habló de su carrera en el teatro, la televisión y el cine en una entrevista con The Portugal News. Harry Lennix, que interpretó a Petruchio en una nueva producción de La fierecilla domada en Lisboa, puesta en escena por la compañía internacional de teatro sin ánimo de lucro Open Air Shakespeare, declaró que se siente "como en casa" sobre el escenario.

Más conocido por el público mundial por su fuerte presencia en la pantalla, Harry Lennix ha aparecido en grandes películas como The Matrix Reloaded, The Matrix Revolutions, Ray y Titus, entre muchas otras, así como en aclamadas series de televisión donde sus interpretaciones están marcadas por la autoridad y una fuerte presencia, como es el caso de The Blacklist. Sin embargo, a pesar de su éxito en la pantalla, es el teatro, en particular Shakespeare, lo que sigue estando más cerca de su corazón, según reveló.

La pasión es contagiosa

Su implicación con Open Air Shakespeare tiene su origen en una larga colaboración. "Conozco a Aleta Chapelle, creadora de Open Air Shakespeare, desde 1992", explica. "Ella me dio un papel en una película hace muchos años, y ya habíamos trabajado antes en Shakespeare". Harry Lennix reveló que, años después, volvieron a conectar a través de un programa de becas Shakespeare en Memphis, donde Chapelle compartió su visión de la compañía. "Siempre le ha encantado Shakespeare, y esa pasión es contagiosa", confesó el actor.

Por eso, este abril, Lennix se unió a un equipo internacional para revisitar una de las obras más debatidas de Shakespeare. La fierecilla domada ha suscitado discusiones durante mucho tiempo por su representación de la dinámica de género, pero Lennix la abordó con una perspectiva clara. "Creo que funciona mejor cuando se trata como la comedia que Shakespeare pretendía", señala. "En muchos sentidos, siempre ha sido controvertida, pero creo que Shakespeare estaba haciendo una declaración, quizá sobre las relaciones o incluso sobre su propia vida". Para Lennix, la clave está en entender la obra no como realismo estricto, sino como algo más cercano a la imaginación teatral. "Hay un elemento de fantasía en cómo se dibujan estos personajes", añadió. "Es importante abordarla con eso en mente".

Un verdadero regreso a casa

Según el actor, trabajar con el diverso reparto de Open Air Shakespeare ha sido lo mejor de la experiencia. La compañía reúne a intérpretes de diferentes países y orígenes, muchos de los cuales trabajan en una lengua que no es la suya. Para Lennix, esa dedicación es lo que define la producción. "En esta obra no hay dinero", afirma. "Es lo que llamamos 'por amor al juego'. Estos actores están increíblemente comprometidos. Lo hacen porque aman a Shakespeare y les encanta actuar". El resultado, añadió, es a la vez inspirador y profundamente gratificante.


A pesar de llevar décadas en la pantalla, Harry Lennix considera su regreso al teatro como una auténtica vuelta a casa. Tras años de ausencia, ha pasado los dos últimos años inmerso de lleno en el trabajo escénico, reconectando con el oficio que le definió por primera vez. "Como he hecho tantas obras últimamente, vuelvo a sentirme más a gusto en el teatro", dice, y añade que, con el creciente número de ofertas que recibe, está encantado con el cambio. "Estoy encantado con ello", señaló, marcando un poderoso regreso a los escenarios.

Impacto duradero

Reflexionando sobre su carrera, Lennix reconoció la dificultad de elegir un momento favorito de su carrera. "Es como elegir a un hijo favorito", afirmó. Sin embargo, algunas experiencias siguen siendo especialmente significativas para él, como trabajar junto a Anthony Hopkins y Jessica Lange en la película Titus (1999), una adaptación a la gran pantalla de la obra de Shakespeare Titus Andronicus, así como colaborar con la directora Julie Taymor, a la que describe como "una de las mejores directoras de todos los tiempos".

Los Cinco Latidos es otro proyecto que el actor mencionó como de impacto duradero en el público. Los temas de la ambición, la devoción y el precio del éxito siguen resonando hoy en día, y la película ha alcanzado un estatus de culto perdurable. Según Harry Lennix, que encarnó a Terrence "Dresser" Williams, su atractivo atemporal demuestra la capacidad de la narrativa para conectar entre generaciones.

Harry Lennix aportó no sólo décadas de experiencia, sino también un renovado sentido del propósito. En una producción más marcada por la pasión que por el espectáculo, su regreso a William Shakespeare resulta a la vez oportuno y profundamente personal. Ahora me siento más a gusto en el escenario. Es como volver al lugar al que pertenezco".