Situado justo enfrente de la Asamblea de la República, el monumento a José Estêvão Coelho de Magalhães sirve de poderoso prólogo a los debates democráticos que se celebran en el Palacio de São Bento. No se trata de un emplazamiento casual; la estatua honra al que está considerado como el mayor orador de la historia portuguesa. Nacido en Aveiro, Estêvão fue un paladín de la libertad cuya elocuencia en el siglo XIX contribuyó a forjar el camino constitucional que hoy recorre Portugal. Es realmente fascinante verlo aquí, como si aún se estuviera preparando para subir la gran escalinata para defender los derechos del pueblo.
El monumento capta la energía de un hombre que fue a la vez soldado y estadista. Su presencia ante el edificio del Parlamento es un recordatorio materializado de que la democracia requiere una voz valiente, clara e inquebrantable. Al igual que la "Marcha de la Libertad" llena hoy las avenidas el 25 de abril, la retórica de Estêvão llenó en su día estas salas con el espíritu de la reforma. Detenerse ante su imagen de bronce es contemplar el poder de la palabra. Sigue siendo el eterno guardián de la Asamblea, recordando a todos los representantes que entran que cargan con la pesada responsabilidad de la voz de la nación.






Follow us on social media