Por ello, fue con especial alegría que recibí la noticia de que Contacto Atlântico, fundado por mi amigo André Caiado, había sido galardonado con los DNA Paris Design Awards 2026, en la categoría de Rehabilitación, por el extraordinario trabajo realizado en el barrio del Rossio, en Lisboa. Un premio que se suma a otras importantes distinciones ya obtenidas por este proyecto y que confirma, una vez más, la calidad y la coherencia del trabajo desarrollado por este estudio portugués.

Quiero felicitar a André, a todo su equipo y, de manera muy especial, a su hijo João Caiado, quien también representa la continuidad de una trayectoria profesional construida a lo largo de muchos años con pasión, exigencia, creatividad y, sobre todo, trabajo duro.

Hay algo especialmente bello en esta continuidad entre generaciones. La arquitectura, al igual que tantas otras profesiones en las que la creatividad se entrelaza con el conocimiento, también se nutre de la transmisión. Se transmiten experiencias, principios y formas de ver el mundo, pero cada nueva generación aporta inevitablemente su visión, su energía y su forma de pensar en el futuro.

Y quizá sea precisamente esta relación entre el pasado y el futuro lo que hace que este proyecto sea tan especial.

Rehabilitar el patrimonio no significa simplemente conservar lo que ya existe. Significa comprender su historia, respetar su identidad y encontrar una forma inteligente de devolverle la vida. En el caso del barrio del Rossio, hablamos de un edificio pombalino de unos dos siglos de antigüedad, situado en uno de los lugares más emblemáticos de Lisboa, cuya intervención tuvo como objetivo recuperar y preservar elementos históricos —desde los frescos hasta los azulejos y la propia fachada— y conciliarlos con las exigencias de un uso contemporáneo.

Es una forma de hacer arquitectura que respeto profundamente: aquella que no necesita borrar el pasado para construir el futuro.

Este reconocimiento internacional también debería servir para recordarnos algo que a veces olvidamos: Portugal cuenta con profesionales extraordinarios.

Contamos con arquitectos, ingenieros, diseñadores y equipos técnicos capaces de desarrollar proyectos con una calidad que compite, sin ningún complejo, con lo mejor que se hace a nivel internacional. Tenemos conocimientos, creatividad, sensibilidad y una relación con la historia y el territorio que nos distingue.

Cuando un proyecto portugués es premiado en París, no es solo un estudio el que recibe una distinción. Es también la arquitectura portuguesa la que traspasa fronteras y demuestra al mundo la calidad que existe en nuestro país.

Por eso, este texto es, ante todo, un abrazo de felicitación para mis amigos.

A André, João y a todo el equipo de Contacto Atlântico, mi más sincera enhorabuena.

Que sigan creando, preservando, innovando y, sobre todo, llevando a Portugal y a la arquitectura portuguesa cada vez más lejos. Porque el premio es precisamente vuestro, pero el orgullo es también de todos nosotros.