El balance de la primera jornada de una semana de huelga lo hizo a Lusa el presidente del Sindicato de Técnicos de Migraciones, quien explicó que, hasta el momento, "no hay nada cerrado", como proyectaba la estructura sindical.
"Cualquier huelga tiene que perjudicar a los que sirven, pero la gente a la que servimos ya está bastante perjudicada. Por eso optamos por una huelga de una semana para que no hubiera un cierre total de los puntos de servicio", explicó Manuela Niza a Lusa, admitiendo, no obstante, que el viernes 5 de junio puede haber puntos de servicio cerrados.
Mucha gente "se sumó al primer día de lucha", pero la presidenta del sindicato explicó que el principal objetivo de esta huelga es "llamar la atención de la opinión pública sobre el problema de AIMA", y este objetivo se consiguió.
Según Manuela Niza, AIMA es una estructura que "apenas funciona, por cuestiones de gestión y organización".
El escenario que dibuja la dirigente sindical es de escasez de empleados, y los que aún trabajan allí están "agotados y desmotivados" porque "ni se les quiere ni se les valora." Los empleados sienten una "inmensa presión" para atender a quienes les buscan, pero "el sistema está diseñado para no producir resultados", acusó.
Además, añadió, las condiciones de trabajo "son miserables": Hay puntos de atención "sin agua que suministrar a los usuarios ni a los empleados"; otros en los que "la gente se muere de frío y de calor"; puntos con "techos que se caen" y otros en los que faltan ordenadores para trabajar.
Los trabajadores están en huelga esta semana para reclamar una carrera profesional especial, porque "el tema de la emigración es especialísimo", argumentó Manuela Niza.







