El estudio descubrió que las personas con formación musical formal respondían con mayor rapidez y experimentaban menos lapsus de concentración que los no músicos. Los resultados se suman a la creciente evidencia de que el entrenamiento musical puede favorecer la concentración y el rendimiento mental.

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En el estudio participaron 268 músicos y no músicos de edades comprendidas entre los 8 y los 34 años que realizaron pruebas de atención por ordenador. Los investigadores sugieren que los beneficios pueden deberse menos a una mejora de la capacidad cognitiva y más a una mayor disposición a esforzarse. Afirman que la práctica musical regular podría ayudar a las personas a abordar tareas exigentes con una mentalidad motivacional diferente, lo que se traduciría en un mayor rendimiento.