Situada en un frondoso jardín público cerca de Rato, en el cruce de la Rua das Amoreiras con la Rua Dom João V, la estatua de Manuel Tito de Morais se erige como un monumento tangible a la convicción democrática.
Situado a pocos pasos del Museu da Água, este monumento rinde homenaje a una de las figuras políticas más tenaces del Portugal del siglo XX.
Resulta verdaderamente fascinante contemplar el legado que se esconde tras este estoico monumento. Nacido en el seno de una familia republicana, Tito de Morais dedicó su larga vida (1910-1999) a luchar por la libertad, la democracia y la igualdad.
Como antifascista declarado, sufrió persecución política, múltiples encarcelamientos a manos de la policía secreta del régimen y décadas de amargo exilio en Francia, Alemania, Brasil y Argelia.
Sin dejarse intimidar, cofundó el Partido Socialista Portugués en 1973 y, finalmente, llegó a ocupar el cargo de presidente de la Asamblea de la República tras la Revolución de los Claveles.
Detener la mirada hoy ante su estatua es contemplar los inmensos sacrificios personales que fueron necesarios para forjar el Portugal que hoy conocemos y amamos.






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