La Asociación para el Desarrollo de la Viticultura del Duero (ADVID), con sede en Vila Real, ha presentado las previsiones de producción para la cosecha de 2026 en la Región Demarcada del Duero.

Perspectivas inciertas

El director general de la ADVID, Luís Marcos, afirmó que las perspectivas para la cosecha de este año son «un poco inciertas» y explicó que las previsiones se basan en el método del polen recogido durante la fase de floración de las vides en las tres subregiones del Duero —Baixo Corgo, Cima Corgo y Douro Superior— y, por lo tanto, no tienen en cuenta los factores posteriores a la floración que influyen en la producción.

Por ello, el lunes, ADVID también celebró una reunión intermedia con sus miembros para «comprender el impacto de lo que ocurre tras la floración».

Rango de producción

«Dado que el rango de previsión de la producción oscila entre 243 000 y 272 000 pipas, prevemos que la producción pueda situarse cerca del límite inferior, e incluso por debajo de dicho límite», concluyó el responsable.

Producción declarada

La producción declarada en el Duero en 2025 fue de 178 000 pipas. En los últimos 25 años, esta fue la segunda producción más baja de la región.

«Nuestro objetivo será alcanzar un crecimiento del 25 % al 30 % con respecto al año anterior», afirmó Luís Marcos.

En el Duero, la expresión «hasta que se laven las cestas, es tiempo de vendimia» parece cobrar cada vez más relevancia, ya que la cosecha final dependerá en gran medida de las condiciones meteorológicas que prevalezcan hasta el momento de la vendimia.

«Estamos hablando de un año en el que las condiciones nos plantean cierta imprevisibilidad en cuanto al impacto en la producción», señaló el director general de ADVID.

Clima incierto

El invierno fue extremadamente lluvioso; la primavera fue calurosa, con precipitaciones que alcanzaron mínimos históricos. En mayo se registraron 12 días de ola de calor y, en junio, también hubo 10 días de ola de calor.

«Las vides se encontraban en una situación de confort hídrico hasta finales de junio; en este momento, observamos que ya se encuentran en una fase de estrés hídrico leve y que, si estas condiciones de calor se agravan o se mantienen, esto puede afectar a la producción final», señaló.

Las temperaturas muy elevadas pueden comprometer el desarrollo de la baya y, tal y como señaló, la semana pasada ya se registraron «algunos episodios de quemaduras» en las uvas.

También se registraron situaciones, más localizadas, de granizo, y se produjo un adelanto de entre 10 y 12 días en el ciclo vegetativo de la vid, lo que puede dar lugar a un «ligero adelanto de la vendimia».

Sin embargo, Luís Marcos subrayó que «las condiciones de maduración también dependen en gran medida del clima», por lo que «las temperaturas muy elevadas pueden ralentizar el proceso de maduración» e «impedir que se lleve a cabo la vendimia».

Salud de la vid

Este no ha sido un año con mucha presión del mildiú velloso, la principal enfermedad que se manifiesta al inicio del ciclo vegetativo y que tiene un impacto muy importante en la producción, pero será necesaria la vigilancia por parte de los productores ante situaciones de oídio y del saltahojas verde.

El saltahojas verde es, según Luís Marcos, «una plaga que ha ido ganando mucha importancia en la región, sobre todo en la fase final del ciclo, y que puede tener cierto impacto en el desarrollo vegetativo de la vid y, en consecuencia, en su potencial cualitativo».

Las previsiones de cosecha son parámetros que ayudan a las empresas a desarrollar estrategias comerciales y son evaluadas por el consejo interprofesional del Instituto de los Vinos del Duero y de Oporto (IVDP) para definir el beneficio, es decir, la cantidad de mosto que cada productor puede transformar en vino de Oporto.

En la región del Duero, la producción descendió de 104 000 pipas (de 550 litros cada una) en 2023 a 90 000 en 2024 y a 75 000 en 2025, lo que supone una caída de 29 000 pipas en tres años.