Según informa POLITICO, la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, advirtió de que su Gobierno estaba dispuesto a adoptar «medidas extraordinarias» para reforzar la seguridad fronteriza después de que, según se informa, miles de migrantes entraran en Ceuta desde el vecino Marruecos.
Este incidente, que no tardó en cobrar relevancia en las redes sociales, llevó a algunas de las figuras más destacadas del Gobierno italiano a argumentar que las políticas migratorias de España están socavando las fronteras exteriores de la UE. Meloni, el viceprimer ministro Matteo Salvini y el ministro de Asuntos Exteriores, Antonio Tajani, han pedido que se revise el papel de España dentro del Espacio Schengen, y algunos han sugerido que el país debería enfrentarse a la suspensión de su pertenencia a la zona de libre circulación.
Gestión de la migración
El Acuerdo de Schengen permite viajar sin pasaporte por 29 países europeos, aunque los Estados miembros pueden restablecer temporalmente los controles fronterizos en circunstancias excepcionales.
Italia ya ha mantenido controles a lo largo de su frontera con Eslovenia, alegando preocupaciones por la inmigración irregular, la delincuencia organizada y el terrorismo.
Tajani avivó la polémica al criticar directamente la estrategia de inmigración del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, argumentando que los planes de Madrid para regularizar a cientos de miles de migrantes indocumentados envían una señal equivocada y podrían fomentar las redes de tráfico de personas.
Sus declaraciones provocaron una respuesta inmediata por parte de España, ya que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, convocó al embajador de Italia en Madrid para presentar una protesta diplomática formal, calificando los comentarios de Tajani de inapropiados para el representante de un país socio. Albares afirmó que España esperaba solidaridad europea en lugar de lo que calificó como críticas con motivaciones políticas.
El Gobierno de Sánchez ha defendido su propuesta de regularización como una respuesta práctica a la escasez de mano de obra y a la realidad de que los residentes indocumentados ya contribuyen a la economía española. Sin embargo, los gobiernos conservadores, incluido el italiano, sostienen que tales medidas corren el riesgo de fomentar aún más la inmigración irregular.
Según la Comisión Europea, los funcionarios siguen en estrecho contacto con las autoridades españolas mientras estas responden a los acontecimientos en Ceuta.
Controles fronterizos
Magnus Brunner, comisario europeo de Asuntos Internos y Migración, confirmó que Bruselas ha estado colaborando con España para reforzar la protección de la frontera exterior de la UE y está siguiendo de cerca la situación.
La Comisión también elogió la cooperación continuada entre España y Marruecos, y señaló que ambos países han colaborado para gestionar los flujos migratorios y facilitar el retorno de las personas que entraron ilegalmente en Ceuta, de conformidad con el Derecho europeo e internacional.
Estos acontecimientos también han reavivado los llamamientos en el seno del Parlamento Europeo para que se aplique de forma más estricta el Pacto sobre Migración y Asilo recientemente adoptado por la UE. Según informa POLITICO, el presidente del Partido Popular Europeo, Manfred Weber, argumentó que los acontecimientos en Ceuta demuestran la necesidad de aplicar plenamente y sin demora tanto el Pacto sobre Migración como las nuevas normas de retorno.
Cooperación operativa
Ceuta y la vecina Melilla, las dos ciudades autónomas españolas situadas en la costa norteafricana, han representado durante mucho tiempo una de las fronteras migratorias más delicadas de Europa.
Rodeadas por Marruecos, pero formando parte tanto de España como de la Unión Europea, estas ciudades son escenario frecuente de intentos de los migrantes por entrar en territorio europeo, ya sea trepando por las vallas fronterizas o nadando para sortear las barreras costeras.
Las autoridades españolas han subrayado en repetidas ocasiones que mantener el control de la frontera de Ceuta requiere una estrecha cooperación operativa con Marruecos.
En los últimos años, la UE ha incrementado el apoyo financiero y logístico a las iniciativas de gestión fronteriza en el norte de África, al tiempo que persigue acuerdos más amplios destinados a reducir la migración irregular mediante inversiones, alianzas en materia de seguridad y medidas contra la trata de personas.








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