La temporada de lluvias, impulsada por las condiciones de El Niño, ha traído precipitaciones continuadas desde el norte hasta el sur de México. Las autoridades afirman que la mejora de las condiciones está generando esperanzas de cosechas más abundantes y aliviando la presión sobre las comunidades que llevan años sufriendo escasez de agua.

Las previsiones del Gobierno apuntan a que la sequía podría desaparecer en gran medida para octubre, con la recuperación de los embalses y la mejora de la disponibilidad de agua. Los expertos advierten de que, a pesar de estas perspectivas alentadoras, seguirá siendo importante mantener una gestión adecuada del agua.









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