Los investigadores afirman que las variedades silvestres podrían ayudar a proteger los aguacates comerciales frente a las enfermedades, al tiempo que favorecen cultivos más diversos y nutritivos. Los hallazgos también revelan que las antiguas migraciones humanas moldearon la diversidad del aguacate hace más de 5.000 años.

Los investigadores analizaron el ADN de 47 variedades autóctonas de aguacate, incluidas 32 de Nicaragua, y descubrieron que muchas de ellas son naturalmente resistentes a la pudrición de la raíz y están adaptadas a climas más cálidos y húmedos. Los científicos creen que preservar esta diversidad genética podría salvaguardar la industria mundial del aguacate, que depende en gran medida de la única variedad Hass que se cultiva en todo el mundo.









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