A pesar de años de dolorosa enfermedad, se mantuvo alegre, enseñó a los niños, animó a quienes la rodeaban y se convirtió en un ejemplo brillante de fe y confianza inquebrantables en Dios.


Santa Alfonsa falleció el 28 de julio de 1946, a la edad de 36 años, dejando tras de sí un legado de santidad que sigue inspirando a innumerables fieles. Fue canonizada por el papa Benedicto XVI en 2008, convirtiéndose en la primera mujer de la India en ser declarada santa.

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