«Es muy importante porque proporcionará un acceso mucho más seguro y supondrá una respuesta significativa para los vecinos de Garraia y del municipio», declaró el alcalde de Évora, Carlos Zorrinho (PS), a la agencia de noticias Lusa.
El alcalde destacó que el proyecto se acordó durante una serie de reuniones entre IP, el ayuntamiento y la Asociación de Vecinos de Garraia (AMG), y se mostró satisfecho con los avances: «Contamos con la financiación y el proyecto está aprobado; ahora solo queda formalizar el contrato y llevar a cabo las obras», señaló.
La orden gubernamental que autoriza a IP a asumir los costes presupuestarios de este proyecto se publicó el pasado viernes en el Diário da República (el boletín oficial).
Según la orden, firmada por el secretario de Estado de Infraestructuras, Hugo Espírito Santo, el proyecto supone una inversión de 2,2 millones de euros. Se ejecutará a lo largo de varios años, entre 2027 y 2028.
Los costes se reparten entre 2027 (864 285,74 euros) y 2028 (1 335 714,26 euros), según el documento al que ha tenido acceso Lusa.
En declaraciones a Lusa, el presidente de la AMG, Pedro Pessoa, expresó su satisfacción por la autorización del Gobierno, calificándola de «otro paso más en la saga de la corrección del error en ese cruce de la EN-18 sobre la vía férrea en Garraia». El viaducto se construirá «como una prolongación de la Carretera Municipal (CM) 1090, pasando por encima de la vía férrea, y conectará con la EN-18 en un tramo recto que es más seguro que el trazado actual», afirmó el representante de la asociación.
Los vecinos de Garraia se oponen a lo que consideran «graves errores» en el diseño del tramo ferroviario Évora–Évora Norte, concretamente en el cruce, situado «en una curva con una pendiente muy pronunciada», que conecta la CM 1090 (que da servicio a la localidad) con la EN 18.









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