Jorge Jesús saca lo mejor de João Félix
Uno de los temas más comentados tras la victoria de Portugal sobre Noruega no fue el resultado en sí, sino el continuo resurgimiento de João Félix bajo la batuta de Jorge Jesús. Tras marcar contra Gales y volver a mostrarse decisivo en el juego ofensivo de Portugal, Félix parece estar recuperando la confianza y la libertad que le convirtieron en uno de los jóvenes talentos más prometedores del fútbol mundial.
La relación entre Jorge Jesús y Félix ya se ha convertido en uno de los aspectos más intrigantes de esta nueva era de la selección portuguesa. Jesús lo ha alineado en zonas más centrales, a menudo como delantero de apoyo, en lugar de colocarlo en las bandas. El resultado ha sido un Félix más participativo y peligroso, que encuentra constantemente espacios entre las líneas rivales y se compenetra eficazmente con el resto del ataque.
Otro detalle digno de mención fue la gestión que Jesús hizo de Cristiano Ronaldo. El veterano capitán no ocupó el papel central que muchos aficionados esperan automáticamente, una señal de que el nuevo seleccionador podría estar dispuesto a tomar decisiones pragmáticas basadas en las necesidades del equipo, más que en la mera reputación. Sin embargo, Jesús ha gestionado la situación sin grandes dramas, manteniendo la atención firmemente centrada en el rendimiento colectivo.
En cuanto al partido en sí, Portugal se mostró en general cómodo. El equipo controló la posesión, creó ocasiones y se mostró mucho más proactivo que reactivo. Sigue habiendo problemas a la hora de rematar, como se vio contra Gales, donde se desperdiciaron numerosas ocasiones, pero la intención ofensiva es innegable. La presión es más agresiva, los movimientos más fluidos y el equipo parece estar asimilando la filosofía de Jesús con notable rapidez.
Y lo más importante: Portugal parece tener ahora una dirección clara. La plantilla sigue siendo prácticamente la misma que bajo el mando de Roberto Martínez, pero ya se percibe que talentos individuales como João Félix se están beneficiando del cambio de entrenador.
Inglaterra y España ofrecen un clásico en Wembley
Si el partido de Portugal supuso el inicio de un nuevo ciclo, el enfrentamiento de Inglaterra con España fue una prueba de fuego para dos selecciones de élite frente a un rival del más alto nivel.
El partido terminó 3-2 a favor de España, pero el marcador apenas refleja lo entretenido que fue el encuentro. Los campeones del mundo se adelantaron pronto gracias a Lamine Yamal, pero Inglaterra respondió de forma magnífica con goles de Anthony Gordon y Harry Kane, dando la vuelta al marcador y pasando de ir por detrás a liderar 2-1 antes del descanso.
La estrategia de Inglaterra fue valiente y agresiva. En lugar de replegarse tras ponerse por delante en el marcador, siguió atacando a España y creó varias ocasiones de peligro. Jude Bellingham fue fundamental en gran parte de las mejores jugadas de Inglaterra, mientras que Gordon y Kane amenazaron constantemente a la defensa española.
El momento clave llegó al principio de la segunda parte. Kane falló un penalti que habría dado a Inglaterra una ventaja de 3-1, y a partir de ese momento el impulso del partido cambió. España empató gracias a Álex Baena antes de que Mikel Oyarzabal marcara el gol de la victoria con un remate sereno.
España no estuvo impecable, pero demostró por qué se la considera el referente del fútbol internacional. Su juego de posesión siguió siendo excelente, su calidad técnica nunca decayó y castigó constantemente los errores de Inglaterra. Dos de sus goles llegaron tras costosos errores ingleses, lo que puso de relieve la implacable eficacia que se ha convertido en el sello distintivo de esta generación española.
A pesar de la derrota, Inglaterra puede sacar aspectos positivos. Demostró ser un equipo con talento, capaz de plantar cara a los mejores del mundo y quedarse a las puertas de la victoria. Bajo la dirección de Thomas Tuchel, siguen apareciendo indicios de una Inglaterra más atrevida, capaz de competir con las selecciones de élite.
De cara al futuro
Para Portugal, los primeros indicios bajo la dirección de Jorge Jesús son alentadores, sobre todo el resurgimiento de João Félix y la identidad cada vez más ofensiva del equipo. Para Inglaterra, la derrota ante España duele, pero su actuación sugirió que sigue siendo un serio aspirante en la escena internacional.
Si algo ha quedado claro esta semana es que ambos equipos están evolucionando. Portugal busca una nueva identidad bajo las órdenes de un nuevo entrenador, mientras que Inglaterra intenta acortar distancias con una selección española que sigue marcando la pauta en el fútbol internacional.









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