Las cifras indican que el país sigue siendo competitivo para los inversores internacionales, pero no es inmune a las presiones que afectan a la inversión en toda Europa.
Las cifras del Informe de la Encuesta de Atractividad de EY para Portugal 2026 muestran que Portugal sigue siendo competitivo para los inversores internacionales, aunque no es inmune a las presiones que se perciben en el mercado europeo. Portugal registró una reducción menor en comparación con el valor registrado en toda la Unión Europea (7 %).
El papel de la energía
El sector energético cobra especial relevancia en los resultados. El uso de energías renovables en Portugal se considera una ventaja para los inversores extranjeros, que desean reducir su huella de carbono. Sin embargo, al mismo tiempo, los costes energéticos también son un factor que influye en la decisión de invertir en Portugal.
Ese conflicto entre el acceso a las energías renovables y el coste de la energía supone un freno a la hora de tomar decisiones. Por un lado, el acceso a la energía respetuosa con el medio ambiente ayuda a atraer a la industria manufacturera, la tecnología y otras actividades con un alto consumo energético; por otro lado, esta ventaja se ve mermada si las empresas consideran que el coste operativo puede ser más elevado que en otros mercados competidores.
La reducción del 5 % en los proyectos en Portugal no refleja que el valor de la inversión haya disminuido en la misma proporción. Los proyectos individuales, por ejemplo, varían en cuanto a su tamaño y a la contratación de personal.
El informe se publica en un momento en el que los países europeos compiten por nueva capacidad industrial, infraestructura digital y proyectos relacionados con la transición energética. La encuesta de EY sugiere que Portugal ha mantenido su resiliencia en comparación con los demás mercados europeos.






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