Todos hemos vivido alguna vez ese momento de pánico de final de mes, mirando el saldo bancario menguante y preguntándonos dónde ha ido a parar todo ese dinero.
A menudo, la respuesta no está en los derroches extravagantes, sino en el lento goteo del gasto habitual y desapercibido.
Pero la buena noticia es que unos pocos cambios conscientes pueden devolverle cientos -si no miles- de libras al bolsillo cada año.
Tres expertos en finanzas personales nos explican los errores más comunes a la hora de malgastar el dinero y las formas prácticas de evitarlos.
1. No dejes que las facturas y los contratos se acumulen sin control
Cuando se trata de las finanzas domésticas, la inercia sale cara.
"Las facturas domésticas son uno de los mayores culpables", afirma Greg Marsh, experto en finanzas del consumidor de TV y cofundador de Nous. "La mayoría pagamos de más sin darnos cuenta, a menudo cientos de libras al año".
Advierte de que los proveedores de energía, banda ancha y telefonía móvil cuentan con la complacencia del cliente: "Los proveedores lo saben, y se aprovechan del hecho de que estamos demasiado ocupados para manejar todo esto adecuadamente".
La misma lógica se aplica a los paquetes de telefonía móvil. "Suscribir un contrato de móvil que incluya un terminal puede parecer una forma asequible de repartir el gasto. Pero, con demasiada frecuencia, el resultado es que la gente paga mucho más", afirma Marsh.
Créditos: PA;
2. Cuidado con las suscripciones y los pequeños gastos
Las suscripciones pueden parecer inofensivas, pero pueden convertirse fácilmente en un agujero negro financiero.
"Revisa tus suscripciones mensuales", insta Marsh, "muchos de nosotros pagamos por múltiples servicios de entretenimiento o estilo de vida que rara vez utilizamos".
Las compras pequeñas suelen ser las mayores culpables. "Las compras pequeñas y frecuentes, como los cafés diarios, las ofertas de comida o las compras impulsivas por Internet suelen pasarse por alto", explica Christie Cook, directora general de comercio minorista de Hodge Bank. "Pueden erosionar silenciosamente tu presupuesto sin que te des cuenta."
Estos gastos suelen pasar desapercibidos, pero con el tiempo se acumulan silenciosamente.
3. Cuidado con las falsas economías
Buscar "ofertas" suele ser contraproducente. Comprar al por mayor, hacerse con pases de entrega o aprovechar una oferta de suscripción puede parecer inteligente, pero sólo si realmente se utiliza lo que se compra.
"Comprar al por mayor parece una ganga, pero si los artículos caducan o no se usan, se acaba malgastando el dinero", dice Cook.
"Otra cosa es buscar rebajas en cosas que de otro modo no habrías comprado: sigues gastando, no ahorrando".
Parden dice que "parece una decisión inteligente, pero sólo compensa si el uso se corresponde con el gasto".
"Incluso los pequeños gastos fijos pueden convertirse en una carga".
4. No pierdas de vista el "estilo de vida
Un aumento de sueldo o una paga extra pueden ser una bendición -o una maldición- si conducen a un gasto excesivo inconsciente. Es lo que se conoce como "estilo de vida".
"Si tus ingresos han aumentado, pero tus ahorros no, es una buena señal de que puedes estar siendo víctima de este fenómeno", dice Marsh. "Establecer un sistema de ahorro automático [...] hace menos tentador gastar de más".
El gasto emocional es a menudo un motor de la inflación del estilo de vida, dice Parden. "Los datos de Marygold & Co. afirman que el 27% de los británicos dicen que su comportamiento financiero está determinado por sus emociones."
Su solución es retrasar momentáneamente las compras o transacciones para permitir la reflexión: "El objetivo no es restringir, sino añadir un momento de control".
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5. Utiliza tecnología que refleje tu vida
No sirve de nada descargarse una aplicación, elaborar hojas de cálculo estáticas e iniciar listas de estadísticas si no va a utilizarlas a diario.
Cook sugiere herramientas como Emma, que se conectan a tus cuentas bancarias y clasifican tus gastos.
"La mayoría de la gente no busca mejores ofertas, y [los proveedores] rezan para que sus clientes no se den cuenta de lo mucho que podrían ahorrar", dice Marsh.
Recomienda Nous, que se encarga de supervisar los contratos domésticos y los cambia cuando surgen mejores ofertas.








