Los investigadores hicieron un seguimiento de más de 300 casos y descubrieron que los que tenían perros a los 13 años presentaban menos problemas sociales, conductuales y emocionales a los 14. Los resultados apuntan a una posible vía basada en el microbioma como posible mecanismo biológico detrás del aumento de la salud mental.

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Las muestras de saliva mostraron que los dueños de perros tenían perfiles microbianos distintos a los de los no dueños. La investigación también sugiere que los entornos domésticos cotidianos, y no sólo las terapias o intervenciones clínicas, pueden influir en el bienestar social y emocional.