Mientras Aer Lingus ocupaba el último lugar en el segmento de largo recorrido, Ryanair se clasificaba como la peor compañía aérea de corto recorrido, obteniendo una puntuación global de sólo el 55%.
La compañía dirigida por Michael O'Leary reaccionó rápidamente, calificando los resultados de "falsos" e "inventados", afirmando que ninguno de sus 208 millones de pasajeros prestaba atención a estos estudios.
La encuesta reveló que Ryanair sólo obtuvo dos estrellas sobre cinco en categorías como el proceso de reserva, el embarque, el servicio al cliente y el ambiente en cabina, bajando a sólo una estrella en la comodidad de los asientos.
El único aspecto en el que la compañía obtuvo mejor puntuación fue en la relación calidad-precio, donde obtuvo tres estrellas, aún por debajo de competidores como Lufthansa o TUI. Por el contrario, Jet2 se erigió como la gran triunfadora en el segmento de corta distancia, destacando por su fiabilidad y el bajo número de cancelaciones de última hora.
En cuanto a Aer Lingus, su división de largo recorrido obtuvo una puntuación del 65%, penalizada por las dos únicas estrellas concedidas a la comodidad de los asientos y al ambiente de la cabina, factores considerados cruciales en los vuelos más largos.
En los vuelos de corta distancia, la compañía irlandesa se situó en la mitad de la tabla con un 71%. A la cabeza de la clasificación general de satisfacción de los pasajeros se situó Singapore Airlines, elegida por los encuestados como la mejor compañía aérea de largo recorrido, consolidando su reputación de excelencia en el servicio y la comodidad a bordo.








