Marlene, de Santo Tomé y Príncipe, vive en Amadora desde 2023 con su marido y sus dos hijas pequeñas. Una de las hijas nació en Portugal hace 19 meses.
Marlene presentó toda la documentación para la renovación de su residencia, incluidos el contrato de arrendamiento, los recibos de alquiler y el contrato de trabajo. Aun así, las autoridades le ordenaron marcharse en enero, alegando que carecía de pruebas de alojamiento.
La agencia se contradijo: Marlene recibió una orden de expulsión, pero a su hija de 8 años le renovaron el permiso de residencia. Ambas viven en el mismo domicilio, pero sólo se cuestionó el alojamiento de Marlene.
AIMA dijo a SIC que el error se debía a un error de cruce de datos.
La solicitud en línea de Marlene y los documentos enviados por correo no se revisaron por completo, lo que dio lugar a un rechazo por "análisis incompletos".
Este episodio se produjo apenas una semana después de un caso similar que afectaba a un niño brasileño de 9 años, residente en el Algarve, que se enfrentaba a una orden de expulsión que le afectaba, a pesar de que sus padres trabajaban y vivían legalmente en Portugal.
En ambos casos, AIMA revocó las órdenes de expulsión que afectaban a Marlene y al niño brasileño de 9 años pocas horas después de recibir peticiones de aclaración, reconociendo el "error" y reevaluando los procesos.
AIMA defiende sus procedimientos, afirmando que las notificaciones de salida no son coercitivas en sí mismas. La agencia anima a los afectados por errores a impugnar las decisiones para que se corrijan.







