El sistema permite a los científicos estudiar el paso de sustancias entre la madre y el feto sin pruebas invasivas. Los investigadores afirman que esta tecnología podría contribuir al desarrollo de fármacos más seguros y mejorar la orientación médica durante el embarazo.

La placenta artificial reproduce las principales funciones biológicas de la placenta humana en un entorno de laboratorio. Según el informe, los científicos esperan que el modelo reduzca la incertidumbre que rodea al uso de medicamentos durante el embarazo, un área en la que la investigación clínica ha sido históricamente limitada. La tecnología también podría ayudar a acelerar la investigación de enfermedades y tratamientos relacionados con el embarazo.