Según el responsable de la aerolínea nacional, la introducción de estos nuevos controles fronterizos podría poner en peligro el cumplimiento de los horarios de despegue previstos para los próximos meses, creando incertidumbre sobre la capacidad de respuesta de las infraestructuras aeroportuarias durante la temporada alta de turismo.

La advertencia de la dirección se produce en un momento de consolidación financiera para la compañía, que, a pesar de cerrar el primer trimestre con unas pérdidas de 39,9 millones de euros, logró mitigar las pérdidas típicamente asociadas a este periodo (tradicionalmente el más flojo del año para el sector de la aviación) generando unos ingresos de 914,4 millones de euros.

Luís Rodrigues destacó que estos resultados financieros reflejan la concentración en la ejecución de la estrategia trazada, en la que los mercados de América del Norte y del Sur siguen desempeñando un papel crucial en el crecimiento de los ingresos, permitiendo una mejora significativa de los resultados operativos del grupo.

Sin embargo, el CEO de TAP no ocultó su malestar por las perspectivas, subrayando que la recuperación de los indicadores financieros se logró en un contexto externo fuertemente adverso, marcado por los persistentes cuellos de botella en las cadenas de suministro globales y los desafíos logísticos asociados al nuevo modelo de control de pasajeros de la Unión Europea.

El impacto real de estas medidas en las operaciones diarias sigue siendo incierto; sin embargo, la compañía teme que los retrasos en los controles de seguridad puedan repercutir en la programación de los vuelos.

La cuestión de la accesibilidad de los aeropuertos y los tiempos de espera ha estado en el centro del debate político y sectorial en Portugal. Representantes de la industria turística nacional han expresado públicamente su temor a que las colas de varias horas, registradas tanto en las llegadas como en las salidas, acaben por empañar la reputación del país como destino turístico de primer orden. Ante los embotellamientos observados en las terminales aeroportuarias, el ministro de Infraestructuras, Miguel Pinto Luz, llegó a emitir una disculpa formal en nombre del Ejecutivo, aunque otros miembros del Gobierno señalan que estos retrasos no son exclusivos de Portugal y aseguran a la opinión pública que el problema se mitigará a corto plazo.