Las recomendaciones animan a los residentes a evitar ajustar los aparatos de aire acondicionado a una temperatura inferior a 25 °C, ya que, según los expertos, esta temperatura ofrece un buen equilibrio entre confort, eficiencia energética e impacto medioambiental.

Según la Comisión Europea, cada grado por debajo del nivel recomendado en el que se ajuste un aparato de aire acondicionado puede aumentar el consumo de electricidad en torno a un 7 %. Mantener el termostato a 25 °C, en lugar de a temperaturas significativamente más bajas, puede suponer, por lo tanto, un ahorro notable a lo largo del verano.

Estas orientaciones llegan en un momento en que España atraviesa otro periodo de calor extremo, en el que millones de hogares recurren al aire acondicionado durante más horas al día. Aunque las recomendaciones no son legalmente vinculantes, su objetivo es fomentar un uso más eficiente de la energía en todos los Estados miembros de la UE.

Los expertos también aconsejan aprovechar al máximo los métodos de refrigeración naturales antes de encender el aire acondicionado. Mantener las persianas y las cortinas cerradas durante las horas más calurosas del día, abrir las ventanas durante las horas más frescas de la tarde y utilizar ventiladores junto con el aire acondicionado son medidas que pueden ayudar a reducir el consumo de electricidad.

El mantenimiento regular también es importante. Limpiar o sustituir los filtros de aire mejora la eficiencia, lo que permite que los aparatos enfríen las habitaciones de forma más eficaz y consuman menos energía.

Las recomendaciones cobran especial relevancia dado que los precios de la energía siguen siendo una preocupación para muchas familias. Incluso pequeños cambios en la configuración del termostato pueden traducirse en reducciones significativas en las facturas de electricidad de los hogares a lo largo de un verano prolongado.

Aunque estos consejos han llamado la atención en España debido a las prolongadas olas de calor que ha sufrido el país, los mismos principios se aplican en todo el sur de Europa, incluido Portugal, donde la demanda de refrigeración suele aumentar considerablemente durante los meses de verano.

Sugerencia fotográfica: Un moderno aparato de aire acondicionado en el interior de una vivienda, alguien ajustando un termostato a 25 °C, o una familia refrescándose en el interior con las persianas cerradas durante un caluroso día de verano.