En el estudio «Cómo el conflicto en el Golfo está redefiniendo los viajes a nivel mundial», la consultora destaca «señales positivas» en el Algarve, donde la ocupación hotelera aumentó en 5,7 puntos porcentuales; en Oporto, con un incremento de 3,3 puntos; y en el Alentejo, con un aumento de 2,7 puntos, entre marzo y abril de 2026, en comparación con el mismo periodo del año anterior.

Entre los elementos tenidos en cuenta en el estudio se encuentran encuestas realizadas a 1.050 personas, de entre 18 y 64 años, en Alemania, el Reino Unido y Estados Unidos.

Según McKinsey, la inestabilidad geopolítica está llevando a los viajeros a replantearse los destinos y las rutas, lo que desvía parte de la demanda hacia mercados alternativos más cercanos a sus regiones de origen.

España y Marruecos también registraron un crecimiento positivo en la ocupación hotelera, con aumentos de 9,9 puntos porcentuales en Tánger, 8 puntos en Alicante, 7,5 puntos en Agadir y 7,1 puntos en Marbella.

Consideraciones de la consultora

La consultora considera que la demanda de viajes se mantiene resistente, a pesar de la incertidumbre geopolítica, pero identifica una mayor cautela entre los consumidores, que dan prioridad a la flexibilidad y tienden a posponer las reservas hasta tener una mayor visibilidad sobre los precios, las rutas y las condiciones de seguridad.

En una encuesta realizada a consumidores italianos, el 74 % afirmó que tiene intención de viajar durante el verano de 2026, aunque el 63 % aún no había completado sus reservas en el momento del estudio.

Más de la mitad de los encuestados (56 %) indicó que sus planes se habían visto afectados por la situación geopolítica, pero solo el 3 % canceló sus viajes por completo, mientras que el 24 % pospuso la decisión hasta que hubiera mayor claridad sobre la evolución del contexto internacional.

La seguridad cobra importancia

La seguridad también está cobrando importancia en la elección de destinos, ya que entre el 60 % y el 70 % de los encuestados en Estados Unidos, Reino Unido y Alemania afirman que están ajustando sus planes de viaje para los próximos meses debido a la situación en Oriente Medio.

El estudio señala que la percepción de la seguridad figura entre los principales factores de decisión en los mercados analizados, superando criterios tradicionalmente relevantes como el precio o la comodidad.

Reorganización de los flujos turísticos

La reorganización de los flujos turísticos es especialmente visible en el sector de la aviación, donde el número de pasajeros internacionales que hacen escala en los principales aeropuertos de enlace de Oriente Medio se redujo en aproximadamente 5,1 millones entre marzo y abril, en comparación con el mismo periodo de 2025.

Esta reducción supone una caída aproximada del 53 %, lo que lleva a las aerolíneas y a los pasajeros a recurrir cada vez más a rutas alternativas y conexiones directas, según McKinsey.

La consultora destaca que la conectividad aérea puede llegar a ser aún más crucial para la competitividad de los destinos, señalando los vuelos directos como uno de los factores más influyentes a la hora de atraer a turistas internacionales de ocio.

La inestabilidad geopolítica también está ejerciendo presión sobre los costes operativos de las aerolíneas debido a las restricciones del espacio aéreo y al aumento de los precios del combustible.

En un escenario ilustrativo analizado por McKinsey, los costes de un vuelo entre Londres y Bombay podrían aumentar hasta un 63 %, mientras que los precios de los billetes podrían subir entre un 13 % y un 44 %, si el incremento se repercute a los pasajeros.

En los mercados más expuestos al conflicto, el estudio identifica fuertes caídas en la actividad turística y en los ingresos hoteleros.

Entre marzo y abril, los ingresos hoteleros cayeron un 75 % en Dubái, lo que equivale a una reducción de 1 800 millones de dólares estadounidenses (cerca de 1 600 millones de euros), tras haber disminuido un 49 % en Abu Dabi, un 43 % en Catar y un 42 % en Riad, en comparación con el mismo periodo del año anterior.