En cambio, atribuyó la evolución de los precios a un reposicionamiento estratégico del mercado basado en una mejora sustancial de la oferta y en la captación de nuevos públicos internacionales.

Según el directivo hotelero, un pilar fundamental de esta transformación es la aparición de opciones de alojamiento de gama alta y más refinadas. Esta inversión ha diversificado un producto que antes se centraba en un único segmento de mercado, lo que ha cambiado la imagen general del destino y ha atraído a visitantes con diferentes perfiles de gasto.

Al mismo tiempo, Rebelo de Almeida destacó el impacto decisivo del aeropuerto de Faro; su apuesta por las conexiones aéreas directas ha facilitado el acceso a nuevos mercados en expansión, sobre todo a los turistas norteamericanos, que suelen tener un mayor poder adquisitivo.

A pesar del cambio en los precios y del aumento de la competencia internacional, el ejecutivo confirmó que la demanda de los viajeros nacionales sigue siendo sólida.

Tras señalar que el mercado portugués sigue representando aproximadamente el 50 % del negocio total del grupo, afirmó que no se ha producido ninguna caída en las reservas nacionales y prevé que los resultados de esta temporada de verano se alineen con los logrados el año anterior.