El yacimiento arqueológico del Algarve lleva cerrado desde abril, cuando la autoridad responsable del patrimonio cultural anunció un cierre de cuatro meses para llevar a cabo obras de mejora en el yacimiento. El proyecto cuenta con un presupuesto aproximado de un millón de euros y está financiado por el Plan de Recuperación y Resiliencia (PRR).

El 29 de julio, la UAlg anunció su participación en el proyecto —denominado «Ruta de visita accesible e integración paisajística»— coordinado por las arquitectas paisajistas y profesoras de la Facultad de Ciencia y Tecnología Ana Paula Gomes da Silva y Sónia Talhé Azambuja. La iniciativa tiene como objetivo crear un recorrido turístico continuo que sea accesible para las personas con movilidad reducida.

Barrera protectora

«Una vez puesta en marcha, la nueva ruta servirá como barrera protectora de las estructuras arqueológicas, guiando el flujo de visitantes y evitando que pisen —y, por tanto, puedan dañar— los mosaicos, los suelos, las paredes y otras zonas sensibles del monumento, problemas que han surgido debido a la falta de un recorrido claramente definido», afirmó la universidad.

La institución destacó que el proyecto creará «un recorrido adyacente a las ruinas, zonas de acceso a las áreas arqueológicas y una nueva entrada al centro de interpretación», lo que hará que la visita sea «más clara, más inclusiva y circular».

Aspectos delicados

Sin embargo, la UAlg señaló que el proyecto implica «aspectos más delicados», como el traslado de «grandes bloques arquitectónicos del templo romano» a «una nueva ubicación, tras haber permanecido unos 40 años en su emplazamiento anterior».

«La operación conlleva un levantamiento tridimensional, trabajos de conservación y restauración, la sujeción de las piezas con correas de protección y el uso de una grúa de gran capacidad; esto permite despejar el nuevo recorrido expositivo al tiempo que mejora la visibilidad y la comprensión de estos elementos arquitectónicos», señaló el portavoz.

La UAlg explicó que los bloques en cuestión «provienen del derrumbe de la estructura original del templo» y serán «reubicados para facilitar la interpretación por parte del público», lo que permitirá a los visitantes ver a qué partes del edificio pertenecían los bloques y «observar detalles constructivos especializados sin necesidad de adentrarse en las zonas arqueológicas más sensibles».

El proyecto, llevado a cabo por arquitectos paisajistas de la UAlg, también tendrá en cuenta los materiales utilizados para construir el templo romano —concretamente «el uso del *opus caementicium* (un tipo de hormigón romano) y de morteros que incorporan elementos relacionados con la puzolana (un material rico en sílice y alúmina de origen volcánico o, en ocasiones, artificial)», señaló la universidad.

Estos materiales «ponen de relieve la calidad técnica y constructiva del templo» y demuestran la «circulación de materiales y conocimientos técnicos en el mundo romano», como lo demuestra la «presencia de piedra volcánica, que no se da de forma natural en la zona de Faro».

Además, a lo largo del recorrido se instalarán rampas, nuevo pavimento, miradores y zonas de descanso, así como bancos, y el recorrido presenta una «pendiente adecuada para el acceso en silla de ruedas», señaló la universidad.