Estas zonas, repartidas por todo el territorio continental de Portugal, han sido seleccionadas por su potencial en materia de energías renovables y su idoneidad para el desarrollo. En conjunto, representan alrededor del 1 % del territorio continental del país.

La idea es bastante sencilla: identificar de antemano las ubicaciones adecuadas para que los proyectos que se propongan en ellas no tengan que pasar de nuevo por el mismo y largo proceso de aprobación.

El ministro de la Presidencia, António Leitão Amaro, ha señalado que los proyectos que se desarrollen en las zonas designadas se beneficiarán de plazos de concesión de licencias más cortos y, en determinadas circunstancias, de procedimientos medioambientales simplificados.

El Gobierno espera que esto elimine uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentan los nuevos proyectos de energía renovable en Portugal: el tiempo que puede llevar llevar un proyecto desde la propuesta de inversión hasta su construcción efectiva.

No todos los emplazamientos adecuados han sido seleccionados

El mapa definitivo es el resultado de una consulta pública y tiene en cuenta más aspectos además del potencial energético.

Las restricciones medioambientales, las tierras agrícolas, los recursos hídricos, el patrimonio cultural, los requisitos de defensa y las infraestructuras existentes fueron algunos de los factores que se tuvieron en cuenta antes de incluir las zonas.

Se trata de una distinción importante. La designación de más de 800 zonas no significa que ya se hayan aprobado cientos de proyectos eólicos y solares. En cambio, las zonas se han identificado como lugares en los que los futuros proyectos podrían seguir un itinerario más sencillo a través del sistema de planificación y concesión de licencias.

Las nuevas Zonas de Aceleración de las Energías Renovables, conocidas en Portugal como ZAER, forman parte de una reforma más amplia de la normativa eléctrica del país. La legislación publicada en junio introdujo plazos más cortos para los proyectos de energías renovables y nuevos procedimientos destinados a reducir la carga burocrática sobre la inversión. (Diário da República)

Portugal ha estado impulsando el aumento de la producción nacional de energía renovable en su camino hacia los objetivos climáticos, al tiempo que busca reforzar la seguridad energética y reducir la dependencia de los combustibles fósiles importados.

El Gobierno afirma que agilizar la concesión de licencias es esencial para que el país pueda convertir sus considerables recursos solares y eólicos en generación adicional de electricidad sin renunciar a las garantías medioambientales y de ordenación del territorio.

La próxima prueba será lo que ocurra sobre el terreno. La identificación de zonas adecuadas podría agilizar los trámites administrativos. Sin embargo, los nuevos proyectos de energías renovables seguirán teniendo que hacer frente a problemas que van desde el acceso a la red eléctrica hasta las preocupaciones locales sobre cómo los proyectos afectan al paisaje y a las comunidades.

Por ahora, las más de 800 zonas ofrecen a los promotores lo que llevan tiempo pidiendo: una idea más clara de dónde quiere Portugal que se construya la próxima generación de proyectos de energía renovable.