La Seleção continuó con su inicio perfecto en la competición tras una entretenida victoria por 4-2 sobre Dinamarca en Copenhague, lo que le permite sumar tres victorias en tres partidos y afianzar su posición en lo más alto del grupo. Y lo que es más importante, fue otra actuación que puso de manifiesto lo peligrosa que puede ser Portugal en ataque.
Desde el pitido inicial, Portugal se mostró seguro en la posesión y agresivo en ataque. El primer gol llegó tras una excelente jugada entre Gonçalo Ramos y João Cancelo, y el lateral remató de forma brillante para dar a Portugal una ventaja temprana. Incluso después de que Dinamarca empatara por medio de Mikkel Damsgaard, la respuesta fue inmediata: Bruno Fernandes encontró a Ramos con un pase magnífico y el delantero volvió a poner a Portugal por delante tan solo dos minutos después.
Esa calidad ofensiva ha sido una de las características definitorias de la breve etapa de Jorge Jesus hasta la fecha. Portugal está creando ocasiones a raudales, moviendo el balón con rapidez por el centro del campo y colocando a sus jugadores más talentosos en posiciones de peligro. Contra Dinamarca, marcó cuatro goles a domicilio y fácilmente podría haber sumado más. Con jugadores como Bruno Fernandes, João Félix, Vitinha, Pedro Neto y Gonçalo Ramos aportando su granito de arena, cada vez es más evidente que este equipo posee potencia ofensiva más que suficiente para competir con los mejores de Europa.
Sin embargo, aunque el ataque sigue impresionando, la faceta defensiva del juego de Portugal aún requiere una atención significativa. Este no es el primer partido en el que Portugal se ha mostrado vulnerable cuando los rivales atacan con rapidez y franqueza. Dinamarca logró marcar dos goles y causó problemas cada vez que fue capaz de realizar transiciones rápidas. El segundo gol, rematado por Rasmus Højlund, llegó en un momento en el que Portugal parecía desequilibrado en defensa, lo que permitió a Dinamarca volver a meterse en el partido.
En realidad, la estabilidad defensiva sigue siendo el mayor reto al que se enfrenta Jorge Jesús. Sus equipos siempre han apostado por un fútbol ofensivo, pero los torneos internacionales suelen decidirse por pequeños márgenes. La potencia ofensiva de Portugal ya es evidente; encontrar el equilibrio adecuado sin sacrificar esa libertad creativa será el siguiente paso en la evolución del equipo.
Sin embargo, el aspecto más alentador de la velada fue la reacción de Portugal ante la adversidad. En dos ocasiones se adelantaron en el marcador. En dos ocasiones, Dinamarca remontó. Muchos equipos se habrían puesto nerviosos al ver desaparecer una ventaja de 2-1. En cambio, Portugal respondió exactamente como deben hacerlo los equipos de élite. En lugar de perder el control del partido, aumentaron el ritmo, se lanzaron al ataque y volvieron a imponerse en el juego. El gol de Vitinha les devolvió la ventaja, mientras que el suplente João Félix sentenció la victoria en los últimos compases con un remate sereno.
Esa resistencia puede resultar tan valiosa como la propia calidad ofensiva. Portugal no entró en pánico. No se replegó, como solía hacer bajo las órdenes del exseleccionador Roberto Martínez. Fue una respuesta que reflejó la creciente confianza dentro de la plantilla y sugirió que los jugadores se sienten cada vez más cómodos con las ideas de Jorge Jesus.
En cuanto a la polémica posterior al partido en la que se vio envuelto Højlund, apenas merece atención. La decisión del delantero danés de imitar la famosa celebración de Cristiano Ronaldo tras marcar ya parecía innecesaria, y su implicación en un enfrentamiento con Jorge Jesús tras el partido resultó igualmente inmadura.
La atención de Portugal debería centrarse en otra cosa. Tres partidos, tres victorias, nueve puntos y doce goles marcados. Esas cifras son difíciles de rebatir. La estructura ofensiva está en pleno apogeo, João Félix sigue mostrando un aire renovado, Bruno Fernandes dirige el juego desde el centro del campo y Gonçalo Ramos está demostrando que puede liderar la delantera con eficacia.
El reto ahora es reforzar la defensa. Si Portugal consigue combinar su actual brillantez ofensiva con una mayor solidez defensiva, no solo será un aspirante a la Liga de Naciones, sino que se convertirá en una de las selecciones más completas del fútbol mundial.








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