Los investigadores analizaron los cambios en la calidad del aire junto con el aumento de matriculaciones de vehículos de emisiones cero, y los resultados aportan pruebas reales de que la adopción de vehículos eléctricos mejora la calidad del aire. Los investigadores planean nuevos análisis para examinar los efectos sobre la salud.

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El estudio se centró en los datos de los barrios y no en las medias nacionales. Cada 200 vehículos de emisiones cero adicionales se asoció a un descenso del 1,1% en los niveles de dióxido de nitrógeno. El dióxido de nitrógeno es un contaminante nocivo relacionado con los riesgos para la salud derivados de las emisiones de combustibles fósiles. Los resultados sugieren que la adopción local de vehículos eléctricos puede producir beneficios medioambientales cuantificables.