El 18 de mayo, el zoo anunció que la cría de siete meses había empezado a explorar cautelosamente el mundo exterior más allá de la seguridad de la bolsa marsupial de su madre.

Según el Zoo de Lisboa, la cría pesaba alrededor de 1 gramo y medía menos de 20 milímetros al nacer. El pequeño koala pasó sus primeros meses desarrollándose oculto a la vista, completamente dentro de la bolsa de la madre, como es típico en los marsupiales.

Ahora, los visitantes pueden ver de vez en cuando al joven cachorro asomándose con curiosidad desde el marsupio o subido a la espalda de su madre, sobre todo a la hora de comer.

Este nacimiento marca otro hito en el largo programa de conservación de una de las especies más reconocidas de Australia, ya que el Zoo de Lisboa fue el primero de Europa en albergar koalas y ha apoyado su protección a través de su Fondo de Conservación desde 1991.

El programa ha contribuido a la conservación y restauración del hábitat, a la investigación científica en libertad y en cautividad, a iniciativas de educación pública y a la rehabilitación de animales heridos mediante asociaciones con diversas organizaciones conservacionistas.

Los koalas siguen enfrentándose a crecientes amenazas en su hábitat nativo australiano, como los devastadores incendios forestales, la pérdida de hábitat y el cambio climático, por lo que los esfuerzos de conservación y la concienciación pública son cada vez más vitales para la supervivencia de la especie.