Estas comunidades también se identifican como las que sufren mayor discriminación, según una encuesta realizada a 1.200 portugueses promovida por la Comunidad Judía de Lisboa (CIL).

La encuesta tenía como objetivo evaluar cómo perciben los portugueses a la comunidad judía y a otras comunidades presentes en Portugal, entre ellas los romaníes, los musulmanes, los brasileños, los africanos, las personas del sur de Asia, los chinos, los refugiados ucranianos, los expatriados y los nómadas digitales.

Casi la mitad de los entrevistados considera positiva la contribución de los judíos al desarrollo de Portugal; solo el 3 % afirma conocer bien a la comunidad judía, y casi la mitad de los entrevistados admite que los acontecimientos en Israel afectan a la imagen de los judíos en general.

Aunque la mayoría de los encuestados afirma haber oído hablar del antisemitismo, el 19 % nunca ha oído hablar de este término, y solo el 40 % identifica el antisemitismo como hostilidad o prejuicio contra los judíos.

Asimismo, en lo que respecta al sionismo, el 40 % de los encuestados afirma no conocer el término, según el estudio.

Las respuestas muestran que Portugal sigue siendo una sociedad favorable a la convivencia entre diferentes culturas y religiones: alrededor del 68 % de los encuestados afirma sentirse cómodo conviviendo con personas de culturas o religiones diferentes a la suya, y el 92 % defiende que la diversidad cultural y religiosa debe aceptarse siempre que se respeten los valores fundamentales.

Entre los encuestados, que respondieron a la encuesta entre mayo y junio de este año, predomina una percepción neutral —«ni segura ni insegura»— respecto a estas comunidades, pero existen diferencias en cuanto a que algunas son vistas de forma más positiva, como las comunidades ucranianas, y otras de forma más negativa, como las romaníes, los musulmanes y los africanos.