Los márgenes en el fútbol internacional de eliminatorias son brutalmente estrechos, una lección que Portugal aprendió de la forma más dolorosa anoche en el Dallas Stadium. En un tenso y táctico derbi ibérico que parecía abocado a la prórroga, un gol en el minuto 91 del suplente español Mikel Merino rompió los corazones de los portugueses, asegurando la victoria por 1-0 de España y dejando a la Seleção fuera del Mundial de la FIFA de 2026.

A pesar de toda la expectación previa al partido, el encuentro se convirtió en gran medida en una partida de ajedrez de alto riesgo, en la que ambos equipos se esforzaron al máximo por neutralizarse mutuamente. Mientras España controlaba la posesión durante largos periodos, Rodri dirigía el centro del campo con su autoridad característica, asegurándose de que los hombres de Roberto Martínez apenas encontraran espacios para maniobrar. Portugal defendió con orden y disciplina durante la mayor parte de la noche, pero su incapacidad para generar una amenaza ofensiva sostenida acabó siendo su perdición.

A lo largo de este torneo, la chispa ofensiva de Portugal ha sido irregular, y la noche de ayer no fue una excepción. A pesar de salir con una delantera formada por Cristiano Ronaldo, Bruno Fernandes y João Félix, la Seleção tuvo enormes dificultades para romper la firme zaga española, una defensa que aún no ha encajado ni un solo gol en el torneo. Los grandes nombres se mostraron a menudo aislados, y el juego de transición del equipo careció de la velocidad necesaria para pillar desprevenidos a sus vecinos. Ronaldo jugó los 90 minutos completos, pero rara vez recibió los pases de calidad necesarios para amenazar la portería de Unai Simón, en lo que muchos creen que podría ser la 233.ª y última aparición del jugador de 41 años con su selección.

La decisión más controvertida fue que Gonçalo Ramos se quedara en el banquillo durante todo el partido. El autor del gol de la victoria contra Croacia no fue una opción para el seleccionador. En los medios de comunicación portugueses y en las redes sociales se criticó duramente la decisión de Roberto Martínez, no solo por este partido, sino por toda la campaña de Portugal, en la que apenas le dio una oportunidad al delantero.

Martínez sí intentó dar un nuevo impulso a su equipo con los cambios de la segunda parte, dando entrada a Rafael Leão, Bernardo Silva y Francisco Conceição. Aunque los cambios alteraron brevemente el ritmo, la falta fundamental de eficacia en el último tercio del campo se mantuvo. El partido se decidió finalmente por un descuido momentáneo en el tiempo de descuento, cuando Merino se coló en el área para materializar la ocasión decisiva de España. Un cabezazo frenético de Bernardo Silva en los últimos instantes, que se fue por encima del larguero, fue lo más cerca que estuvo Portugal de un dramático empate, pero el pitido final sonó poco después, marcando el fin de una era y un regreso a casa antes de tiempo.