Dicha pérdida de peso —ya sea como resultado de una cirugía bariátrica, de un programa de ejercicio riguroso combinado con una dieta controlada o de las opciones farmacológicas más recientes, como los agonistas del receptor del GLP-1 (por ejemplo, Ozempic o Mounjaro)— aporta claras ventajas tanto para la salud metabólica como para la cardiovascular. El problema es que, para un gran número de pacientes, cuando alcanzan su peso objetivo, surge un nuevo y complicado problema: lidiar con un gran exceso de piel, una situación que tiene graves repercusiones en la funcionalidad, el aspecto físico y el bienestar mental.

El Dr. Rui Lima trabaja como cirujano plástico en Up Clinic desde 2018, especializándose en cirugía plástica estética y siendo experto en el remodelado corporal tras una pérdida de peso significativa. «Esa pérdida de peso tiene un efecto tremendo en la calidad de vida y en la salud, pero a menudo da lugar a deformidades evidentes y a un gran exceso de piel», explica el cirujano. «Esto afecta gravemente a la autoestima y a la imagen que la persona tiene de sí misma. Por eso entra en juego la cirugía plástica, que ofrece un resultado transformador capaz de mejorar la vida de estas personas».

Repercusión funcional y el estigma silencioso

El problema del exceso de piel no es solo una cuestión de apariencia; en numerosos casos, indica una limitación funcional real. El exceso de piel en el abdomen, los brazos, los muslos o los senos dificulta los movimientos cotidianos y complica la práctica de ejercicio físico. Además, la fricción continua entre los pliegues cutáneos dificulta la higiene personal y aumenta el riesgo de sufrir infecciones cutáneas frecuentes y afecciones como el intertrigo.

El esfuerzo físico va acompañado también de una carga psicológica. Incluso cuando los pacientes han alcanzado un peso saludable, siguen sintiéndose incómodos al desnudarse, y acciones tan triviales como ir a la playa, a la piscina o mantener relaciones sexuales se convierten en un gran problema. «La salud de una persona puede mejorar, pero su cuerpo sigue estando “engullido” por el exceso de piel», señala el Dr. Rui Lima. «Esto da lugar a un profundo sentimiento de estigma, con la consiguiente falta de autoestima que afecta a su vida íntima, a su vida personal e incluso a su rendimiento profesional. Es realmente impresionante ver a un paciente antes y después de la cirugía: algunos acuden a su primera consulta sintiéndose tímidos y retraídos, pero en la revisión de los tres o seis meses se muestran seguros de sí mismos —a menudo vestidos con ropa de gimnasio— y están orgullosos de su nuevo cuerpo».

Estabilidad del peso y protocolos de seguridad

Para que cualquier intervención quirúrgica sea un éxito y tenga un resultado a largo plazo, la consideración inicial más importante debe ser si el paciente podrá mantener la pérdida de peso. El candidato ideal debe tener un índice de masa corporal (IMC) adecuado y haber mantenido un peso estable durante al menos seis meses. Es esencial evitar el efecto «yo-yo» para impedir que se recupere el peso perdido tras la operación.

En Up Clinic, la evaluación preoperatoria incluye análisis de laboratorio rigurosos.

Dado que los pacientes que se someten a cirugía bariátrica pueden sufrir malabsorción, es importante comprobar y mejorar sus niveles de hemoglobina, hierro, proteínas y ácido fólico. Cuando se detectan deficiencias, se debe administrar la suplementación adecuada antes de programar la cirugía, para garantizar que el organismo se encuentre en las mejores condiciones posibles para la intervención y para una recuperación segura.

Gama de intervenciones y cirugías combinadas

Dado que una pérdida de peso considerable afecta a la estructura general del cuerpo y al rostro, los cirujanos adaptan sus métodos a la anatomía particular de cada paciente. En el caso de la zona abdominal, aunque una abdominoplastia estándar consiste en la extirpación del exceso de piel de la parte frontal, en casos de pérdida de peso grave, a menudo se requiere un lifting corporal (también conocido como abdominoplastia circunferencial). Estas intervenciones abarcan el abdomen, los flancos y la espalda, además de elevar y remodelar la zona glútea.

En cuanto a la zona del pecho y las mamas, las mujeres pueden someterse a una mastopexia —un lifting de mamas— que suele implicar una incisión en forma de T invertida, la cual remodela y eleva las mamas. En los hombres, los cirujanos corrigen la flacidez del tejido mediante una toracoplastia, realizando la incisión en el pliegue inframamario para definir mejor los músculos pectorales. La flacidez de las extremidades se trata mediante el lifting de brazos (braquioplastia) y el lifting de muslos (musloplastia), que eliminan el exceso de piel de la cara interna de las extremidades, con incisiones situadas estratégicamente para minimizar su visibilidad. En el rostro, donde la pérdida de grasa puede acelerar el envejecimiento, se utilizan técnicas avanzadas como el lifting facial de «plano profundo» y el lifting de cuello para lograr un rejuvenecimiento facial natural y duradero.

Créditos: Imagen facilitada; Autor: Up Clinic;

Dado que no resulta ni práctico ni seguro tratar todas estas zonas en una sola sesión quirúrgica, el equipo médico debe decidir las combinaciones quirúrgicas y el momento adecuado para abordar cada fase. Es muy habitual realizar intervenciones en el pecho y el abdomen al mismo tiempo, ya que esto mejora el resultado global sin sobrepasar los límites de tiempo quirúrgicos recomendados. Por motivos de seguridad, el equipo se ocupará de otras partes del cuerpo —como los muslos, los brazos o la espalda— en fases posteriores, que suelen estar separadas por dos meses.

Las exigencias y los aspectos científicos del periodo postoperatorio

El período posterior a la cirugía es fundamental para lograr resultados satisfactorios y duraderos; se trata de una etapa exigente, ya que la extirpación de grandes cantidades de piel y grasa, junto con la liposucción, provoca una pérdida de líquidos y, por lo tanto, requiere un período inicial de reposo.

Durante los primeros cinco a siete días, los pacientes pueden presentar una disminución de la energía y sufrir ligeros mareos, por lo que es importante el apoyo de sus familias en casa. Con el fin de acelerar la recuperación y garantizar la seguridad de los tejidos, Up Clinic utiliza una serie de procedimientos complementarios especiales: la oxigenoterapia hiperbárica (que implica la hiperoxigenación de los tejidos) ayuda a favorecer la cicatrización y reduce el riesgo de complicaciones; el drenaje linfático especializado, realizado por fisioterapeutas, ayuda a reducir la inflamación y previene la fibrosis; y el uso temporal de drenajes quirúrgicos —junto con el uso continuado de una prenda de compresión durante ocho semanas— permite que la piel se adapte adecuadamente a la nueva forma del cuerpo.

Aunque el periodo postoperatorio es exigente, la mayoría de los pacientes —siempre que eviten la actividad física intensa— podrán reincorporarse al trabajo en un plazo de tres a cuatro semanas. El proceso de cicatrización alcanza su madurez y los resultados definitivos se hacen visibles durante el segundo y tercer mes.

Una inversión para toda la vida

Si aún tienes dudas a la hora de tomar la decisión definitiva sobre la cirugía de contorno corporal, el especialista te aconseja que conciertes una consulta personal. Al observar ejemplos clínicos reales de «antes y después», verás que, incluso en las deformidades más graves, existen opciones quirúrgicas seguras y personalizadas.

El Dr. Rui Lima concluye que, aunque se requiere un periodo de recuperación y planificación, la intervención supone una inversión que cambia radicalmente la vida de una persona: nos permite restablecer la armonía del cuerpo, eliminar las molestias cotidianas y ofrecer al paciente la mayor recompensa por el enorme esfuerzo que ya ha dedicado a perder peso.

Es, sin lugar a dudas, una de las decisiones más importantes y satisfactorias que se pueden tomar.

Dr. Rui Lima, cirujano plástico de Up Clinic

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