En el acelerado mundo actual, la comida basura es más accesible y tentadora que nunca, lo que ha llevado a aumentar los esfuerzos para reducir la promoción de alimentos y bebidas poco saludables.

Aunque los caprichos ocasionales forman parte de una vida equilibrada, a veces los niños pueden mostrar signos sutiles de una relación más profunda y problemática con los alimentos poco saludables.

Reconocer a tiempo las señales de alarma es el primer paso para ayudar a su hijo a construir una relación más sana y equilibrada con la comida. He aquí cinco señales de alarma que pueden indicar una adicción a la comida basura, y algunos consejos de expertos sobre lo que puede hacer para ayudar...

1. Ansias intensas que van más allá del hambre

"Una señal clave es el ansia intensa más allá del hambre. Así, el niño se fija en alimentos específicos (como patatas fritas o dulces) y se angustia si se le niega el acceso", destaca el Dr. Manpreet Dhuffar-Pottiwal, psicólogo colegiado y especialista en adicciones conductuales.

2. Pérdida de control

"Se trata de la incapacidad para dejar de comer comida basura incluso cuando se está lleno, a menudo a escondidas o más allá del punto de incomodidad", dice Dhuffar-Pottiwal.

3. Síntomas de abstinencia

La irritabilidad, los cambios de humor o los dolores de cabeza cuando no se dispone de comida basura son otra señal de alarma a la que hay que prestar atención, añade la psicóloga.

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4. Descuidar las opciones más sanas

"El rechazo persistente de comidas equilibradas o de alimentos integrales que antes se disfrutaban también podría ser una señal", señala Dhuffar-Pottiwal.

5. Impacto en la vida diaria

"Preste atención a la evitación de actividades sociales, el descenso del rendimiento escolar o la culpa/vergüenza por los hábitos alimentarios", aconseja Dhuffar-Pottiwal.

¿Qué papel desempeña la dopamina o la química cerebral en la respuesta de los niños a la comida basura?

"Cuando los niños o los adultos consumen comida basura, los altos niveles de azúcar, grasa y sal estimulan la liberación de dopamina en el cerebro, un neurotransmisor asociado al placer y la recompensa", explica el Dr. Adarsh Dharendra, psiquiatra consultor del hospital Priory's Life Works y del Priory Hospital Woking.

"Esta oleada crea una sensación temporal de satisfacción, reforzando la idea de que la comida es un 'factor de bienestar'. Con el tiempo, el cerebro empieza a desear más de estos alimentos para conseguir el mismo subidón, sentando las bases de la alimentación compulsiva."

¿Son algunos tipos de comida basura más adictivos que otros para los niños?

"Los alimentos procesados diseñados para maximizar los 'puntos de felicidad', como las patatas fritas, el chocolate, los cereales azucarados y la comida rápida, son especialmente problemáticos", advierte Dhuffar-Pottiwal. "Estos productos combinan hidratos de carbono refinados, grasas y aditivos artificiales, lo que altera las señales de saciedad".

¿Cómo puede afectar la adicción a la comida basura a la salud física y mental de un niño?

"Si no se controlan, estos hábitos pueden escalar hasta convertirse en un trastorno por atracón en toda regla, alterando la vida diaria y contribuyendo a la baja autoestima, especialmente en el contexto del aumento de peso", dice Dharendra. "Los individuos pueden experimentar irritabilidad, cambios de humor y una pérdida de control en torno a la comida".

¿Cómo pueden los padres distinguir los antojos normales de los comportamientos problemáticos?

"Los antojos son normales; el contexto determina la patología", dice Dhuffar-Pottiwal. "Las señales de alarma clave incluyen la frecuencia/intensidad, como la angustia diaria por acceder a la comida basura y el deterioro funcional, como saltarse actividades o mentir para conseguir golosinas". Recurrir a la comida para tranquilizarse en situaciones de estrés también puede ser una señal de alarma."

Si su hijo se enfrenta a este problema, no se preocupe, estamos aquí para ayudarle. He aquí algunos consejos para ayudar a los niños a superar la obsesión por la comida basura y a tomar decisiones más sanas...

Modele comportamientos equilibrados

"En el plano intergeneracional, los propios hábitos alimentarios de los padres y las asociaciones emocionales con la comida (por ejemplo, utilizar los tentempiés como recompensa) pueden normalizar comportamientos disfuncionales", dice Dhuffar-Pottiwal. "Los niños imitan a sus cuidadores, así que evite etiquetar los alimentos como 'buenos' o 'malos'".

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Crear estructura

"Ofrezca comidas regulares y equilibradas para evitar el hambre extrema", aconseja Dhuffar-Pottiwal.

Implique a su hijo

"Colabore en la planificación de las comidas o en la cocina para fomentar la autonomía y la curiosidad", recomienda Dhuffar-Pottiwal.

Cambios graduales

"Sustituya los tentempiés ultraprocesados por alternativas mínimamente procesadas", sugiere Dhuffar-Pottiwal. "Por ejemplo, ofrece fruta con mantequilla de frutos secos en lugar de dulces".

Abordar las necesidades emocionales

"Enseña estrategias de afrontamiento no alimentarias, como la atención plena, la meditación en familia o el juego creativo", recomienda Dhuffar-Pottiwal.

Ajustes ambientales

"Limite la disponibilidad de comida basura en casa (por ejemplo, dejando los aperitivos dulces fuera del alcance de los niños) en lugar de prohibirla rotundamente, que puede ser contraproducente", aconseja Dhuffar-Pottiwal.

Sé compasivo

"La compasión es clave tanto para padres como para hijos", dice Dhuffar-Pottiwal. "Enmarque cualquier cambio como un fomento del bienestar, no como un castigo. Los patrones intergeneracionales tardan tiempo en desaprenderse, y los pasos pequeños y constantes producen un progreso sostenible."