Según los responsables del sector sanitario, poco ha cambiado con respecto a años anteriores para hacer frente a la falta crónica de personal médico, lo que suscita la preocupación de que los pacientes puedan volver a tener dificultades para acceder a la atención de urgencia durante el periodo festivo.

Las perspectivas para los próximos meses distan mucho de ser alentadoras, ya que los representantes médicos sostienen que el número de médicos que trabajan en el sistema sanitario público no ha aumentado lo suficiente como para resolver la escasez que ha afectado a los hospitales en los últimos veranos.

Joana Bordalo e Sá, vicepresidenta de la Federación Nacional de Médicos (FNAM), advirtió de que tanto el periodo estival como el invernal probablemente serán «extremadamente difíciles» para los servicios sanitarios.

Los médicos y los gestores hospitalarios creen que algunos servicios de urgencias podrían verse obligados a suspender sus operaciones para hacer frente a las presiones de personal, especialmente en los servicios de ginecología y obstetricia, donde la escasez sigue siendo grave.

Argumentan que no se han implementado reformas estructurales importantes para cambiar de forma fundamental la situación, y que el único avance notable ha sido la concentración de los servicios de urgencias de ginecología y obstetricia en el área metropolitana de Lisboa.

Además de la crisis de personal que se arrastra desde hace tiempo, los profesionales sanitarios han identificado otro posible reto, ya que advierten de que los periodos de calor extremo podrían suponer una carga adicional para los servicios de urgencias al aumentar la demanda de tratamiento médico urgente.

Dado que los recursos se están agotando y los niveles de personal se mantienen prácticamente sin cambios, los responsables sanitarios temen que los hospitales puedan tener dificultades para mantener los servicios de urgencias con normalidad durante los meses de verano.