«Durante la noche, conseguimos controlar aproximadamente el 70 % del perímetro del incendio y el 30 % restante cedió ante los medios de extinción. Durante la mañana [del 30 de julio] establecimos una estrategia respaldada por el uso de 12 medios aéreos que no se pudo llevar a cabo, que no pudieron operar, por razones de seguridad», declaró el comandante Luís Araújo a Lusa.

En una actualización de la situación a las 13:50 horas, el oficial señaló que se estaban posicionando y reforzando los medios, en un momento en el que cinco medios aéreos ya combatían las llamas.

«Ahora estamos posicionando recursos, reforzando el teatro de operaciones con medios terrestres e intentando desplegar recursos aéreos y aviones de rastrillado, a la espera de una ventana de oportunidad que está tardando en llegar. Probablemente, cuando se presente, el efecto que permita actuar a los medios aéreos nos planteará condiciones muy complejas, desde el punto de vista meteorológico, con fuertes vientos que volverán a llevar el fuego al lugar donde conseguimos contenerlo anoche», advirtió.

En una evaluación provisional de la superficie quemada, el segundo comandante regional de Emergencias y Protección Civil del Norte afirmó que, en ese momento, sería «superior a seis mil hectáreas».

Una fuente del Mando Territorial de Vila Real de la GNR (Guardia Nacional Republicana) declaró que, a las 14:00 horas, no había carreteras cerradas ni cortadas al tráfico en la zona del incendio.

La información disponible en la página web de la Autoridad Nacional de Emergencias y Protección Civil (ANEPC), a las 14:00 horas, indica que se habían movilizado 788 efectivos, 258 vehículos terrestres y ocho medios aéreos en el lugar del incendio forestal.

El incendio se inició en Ervões, en el distrito de Vila Real, alrededor de las 15:00 horas del 28 de julio, y más de un día después cruzó el río Rabaçal y llegó al municipio de Mirandela.

El incendio ya ha causado daños en al menos 21 viviendas, un almacén agrícola y dos industrias, y ha dejado cinco heridos.