La estación de la Línea Azul se inauguró en 1959, y su arquitectura fue diseñada por Falcão e Cunha, mientras que las obras de arte plástico son obra de la pintora Maria Keil, quien posteriormente actualizó el conjunto.

La estación cuenta con dos atrios principales con un tratamiento ligeramente diferente. En el atrio sur, los azulejos forman motivos geométricos no figurativos, en los que los módulos repetidos en forma de rombo se transforman en formas abstractas más grandes. En el atrio norte, los mismos elementos se agrupan de tal manera que casi sugieren formas figurativas vagas.

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Para los pasajeros, esto hace que la Praça de Espanha se perciba más como una sutil galería subterránea que como un simple espacio de transporte. Las paredes cambian a medida que caminas, lo que hace que el trayecto diario al trabajo resulte un poco más animado y artístico.

¿Has pasado por la Praça de Espanha? ¿Te has fijado en el efecto tridimensional de rombos de los azulejos al mirar las paredes?