Mientras la izquierda culpa al Gobierno, los partidos de derechas dicen que los problemas de AIMA son causa de la anterior gestión del Partido Socialista (PS).
Contactados por Lusa con motivo del segundo aniversario de la creación de AIMA, PSD, IL y Chega admiten que la institución tiene muchos problemas, pero señalan con el dedo a la gestión socialista, que permitió el aumento exponencial de inmigrantes. Al mismo tiempo, PS, Livre y CDU acusan al Gobierno de querer que la agencia fracase, mediante la promoción de políticas equivocadas y la falta de inversión.
"No es posible hablar de la AIMA de hace dos años, o de la actual, sin hablar de todo el proceso que llevó a su creación, de la forma terrible en que acabó el SEF (Servicio de Inmigración y Fronteras), con una agonía administrativa y una incapacidad de tomar decisiones eficaces tras la casi destrucción del propio sistema de control de fronteras", dijo a Lusa el socialdemócrata António Rodrigues.
Las funciones del Servicio de Extranjeros y Fronteras (SEF) y del Alto Comisionado para las Migraciones se fusionaron en AIMA, que heredó cerca de 400.000 procesos de regularización pendientes, la mayoría relacionados con manifestaciones de interés, un recurso que permitía regularizar a los extranjeros en Portugal que llegaban con visados de turista.
"No había una máquina administrativa que pudiera hacer frente a la magnitud del problema, y lo que había que hacer era resolver los asuntos pendientes y recuperar el tiempo perdido", explicó el diputado socialdemócrata, considerando que AIMA "tiene una imagen negativa por haber nacido viciada", a pesar de su "responsabilidad esencial en la vida de las personas".
Apoyo insuficiente
El Gobierno aprobó una estructura de misiones para apoyar la regularización y renovación de documentos, pero Chega considera que la supervisión no es suficiente y pide que se "refuerce el aspecto de control" de los inmigrantes, con la creación de un organismo "con competencias de supervisión migratoria".
En una respuesta por escrito, Chega pide una "revisión de los criterios de reagrupación familiar" y una "mejor coordinación institucional y asignación de recursos", buscando "que AIMA cuente con los medios humanos, tecnológicos y logísticos" adecuados a sus necesidades.
El socialista Pedro Delgado Alves consideró que el Gobierno nunca consiguió resolver los problemas: AIMA "se vio muy penalizada por el accidentado proceso de creación, por el hecho de haber nacido en las secuelas de la pandemia, habiendo heredado además una carga muy grande de casos pendientes que estaban en el SEF", pero luego, "el actual Gobierno tomó medidas que hicieron la situación aún menos manejable y menos explicable."
Reacciones de otros partidos
En declaraciones a Lusa, Rui Rocha, de Iniciativa Liberal (IL), considera que Portugal vivió "dos quiebras, una financiera con José Sócrates y otra migratoria", con las "manifestaciones de interés y el descontrol de las fronteras", que llevaron al "fracaso del modelo de control administrativo" de los inmigrantes. La AIMA "se creó con una pesada herencia que no consiguió revertir" y el país ha tenido, "desde el punto de vista legislativo, una evolución hacia leyes más restrictivas", en un contexto de diversos problemas administrativos y judiciales, con los "tribunales administrativos con más de 130.000 casos por incapacidad de respuesta".
Paulo Muacho (Livre) recordó que la creación de la AIMA tuvo "un objetivo positivo", que fue separar la materia administrativa de la penal.
Sin embargo, "esta reforma se hizo de una forma que no funcionó porque, desde el principio, no se dieron los medios para que la AIMA hiciera su trabajo, ya fueran recursos humanos o técnicos", afirmó el diputado de Livre.
En una respuesta escrita, el PCP recordó que estaba en contra de la extinción del SEF y consideró la creación de la AIMA "una chapuza que se alargó en el tiempo" y, a día de hoy, "no se han asegurado las condiciones, medios y recursos, teniendo en cuenta las competencias que se le asignaron".




