La liberación, dirigida por la subteniente Farinha Martins a bordo del NRP Oríon desde el Puesto de Apoyo Naval de Portimão el jueves 11 de junio, tuvo lugar a unas 6 millas náuticas de la costa del Algarve, lejos de las principales zonas de pesca, para garantizar la seguridad y la supervivencia de las tortugas.

Las seis tortugas, Xena, Xerém, Xerazade, Xénia, Xamã y Frankie, encarnan cada una de ellas historias de resiliencia y supervivencia a lo largo del Atlántico. Cinco de las seis tortugas fueron rescatadas en la costa portuguesa en estado de debilidad, mientras que Frankie fue rescatada primero cerca de Irlanda y posteriormente trasladada a las instalaciones del Algarve para participar en esta suelta en aguas más cálidas y adecuadas para la especie.

Llegada al centro de rehabilitación

Créditos: Imagen cedida; Autor: Zoomarine;

A su llegada al centro de rehabilitación, los animales presentaban desnutrición extrema, lesiones traumáticas, problemas respiratorios y digestivos, y signos de ingestión de plástico.

Entre los casos de recuperación más notables se encuentra el de Xena, que fue encontrada varada en las rocas de Praia da Mareta, en Sagres, con múltiples heridas corporales, tejido óseo expuesto y graves alteraciones pulmonares. Tras cuatro meses de hospitalización, la tortuga se recuperó físicamente y su peso aumentó de 2,9 kg a 4,7 kg.

Superando la adversidad

Otro ejemplo de superación de la adversidad fue el de Xerém. Xerém fue rescatada en la playa de São Torpes, en Sines, con una amputación cicatrizada de su aleta delantera derecha y fragmentos de plástico en el tracto intestinal. A pesar de tener solo tres extremidades, el animal demostró una excelente capacidad de adaptación mecánica, pasando de 870 gramos a 1,4 kg.

Xerazade fue recogida en la playa de Malhão, en Vila Nova de Milfontes. Xénia fue detectada flotando sin responder frente a Porches, Lagoa. Xamã fue rescatada por la asociación AIMM Portugal debido a problemas de flotabilidad.

Evolución clínica

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Los tres mostraron también un sólido progreso clínico y de peso. Frankie, que había sido ingresado en un centro de Irlanda en noviembre de 2025, padecía neumonía y deshidratación. Completó su rehabilitación final en Porto d'Abrigo a partir de mayo y alcanzó los 4,7 kg y una longitud de caparazón de 30,1 centímetros antes de regresar al mar.

Sensación de logro

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Antonieta Nunes, enfermera veterinaria y directora de Zoomarine Porto d'Abrigo, destacó la sensación de logro del equipo. También subrayó la importancia de la cooperación institucional entre ciudadanos, científicos y autoridades para salvaguardar estas especies en peligro de extinción.

En la misma línea, el comandante de la Zona Marítima Sur, el comandante Conceição Dias, elogió la larga colaboración con Zoomarine. Calificó la misión conjunta como un ejemplo notable de protección del patrimonio natural marino y de preservación de la biodiversidad oceánica para las generaciones futuras.

Desde el punto de vista científico y del seguimiento posterior a la liberación, la operación contó con un alto componente tecnológico. Antes del contacto con el agua, todas las tortugas fueron identificadas individualmente mediante la inserción de microchips en sus aletas delanteras.

Además, en una acción en la que colaboraron los investigadores Frédéric Vandeperre, del proyecto COSTA de la Universidad de las Azores, y George Shillinger, de la organización internacional Upwell, se instalaron transmisores satelitales ultraligeros en los caparazones de los animales.

Estos dispositivos no invasivos se comunican directamente con el sistema de satélites ARGOS. Esto permite a la comunidad científica trazar rutas migratorias, identificar hábitats preferidos y recopilar datos medioambientales en tiempo real.

Los transmisores están programados para desprenderse de forma natural a medida que crecen los caparazones y se deteriora la vida marina.